Colombia

La empresa alemana Sig Sauer anunció que tiene intenciones de cerrar su fábrica de armas en Eckernförde a finales de año. La empresa atribuyó a "desventajas de ubicación” y a que el Ejército y Policías alemanes prefieren "unos pocos productores locales".

No es nuevo para nadie el impacto que el militarismo tiene sobre la vida de las personas. A veces puede ser más obvio o más fácil de ver, pero otras veces no es tan claro. El año pasado, la Acción Colectiva de Objectores y Objetoras de Conciencia (ACOOC), una de las organizaciones antimilitaristas en Colombia, realizó una investigación sobre violencia contra las mujeres ejercida por sus esposos o parejas y quienes a su vez son miembros de la fuerza policial o del ejército.

Al reflexionar sobre la conferencia Antimilitarismo en Movimiento, el conflicto cada vez mayor en Colombia, América Latina y el mundo, así como el encuentro entre las diferentes manifestaciones de resistencia de la sociedad civil, podemos ver cómo la Acción Directa Noviolenta sigue siendo una estrategia de empoderamiento no violento que entrelaza ideas, historias y alternativas.

La creciente militarización de los territorios que se presenta en el Departamento del Cauca sur-occidente colombiano, en lo corrido del año ha puesto en alto riesgo a las diferentes comunidades que hacen parte de los pueblos ancestrales que lo habitan. Muchas han sido las formas de denuncia que se han hecho desde el CRIC –Consejo Regional Indígena del Cauca- y que han sido ignoradas y omitidas por el gobierno colombiano.

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