Eritrea

El 1ro de Diciembre es el Día de las/os Presas/os por la Paz. Por más de 60 años, en este día, la Internacional de Resistentes a la Guerra ha dado a conocer los nombres y las historias de aquellos individuos que fueron encarcelados por tomar acciones por la paz. Muchos son objetores de conciencia, encarcelados por rehusar alistarse en el ejército. Otros han tomado acciones no violentas para interrumpir la preparación para la guerra.

En Canadá, un tribunal de la Columbia Británica inició un juicio contra Nevsun Resources, una importante compañía minera canadiense acusada de basarse en la esclavitud moderna en su Mina Bisha en Eritrea, y proseguirá adelante, rechazando una apelación de la compañía para que, en su lugar, el juicio se instruya en Eritrea.

La militarización en Eritrea es extrema, con una reclusión indefinida en condiciones a menudo insoportables. A los objetores de conciencia los encarcelan. Muchos huyen del país si pueden, pero si llegan a Europa, no siempre se les da protección, y este mes, la Corte Europea de Derechos Humanos resolvió que el Gobierno suizo no incumple con la Convención Europea con la expulsión de un solicitante de asilo eritreo.

A menudo (demasiado), pienso acerca de lo que otras personas piensan de nuestras historias, nuestras historias eritreas. No las dramáticas, sino las corrientes, las experiencias conocidas por todos los eritreos. Estoy segura de que nuestras historias, llenas de un dolor inimaginable, infligidas por esas mismas personas que afirman habernos liberado, dan la impresión de ser demasiado extrañas como para pertenecer a la vida cotidiana.

Como estas historias…

Una campaña para terminar con el régimen de esclavitud que supone el servicio militar indefinido en Eritrea destaca sus condiciones deplorables. El servicio militar eritreo es interminable en su duración, aunque la ley establece que no tiene que sobrepasar los 18 meses. El proceso de reclutamiento y retención puede ser persecutorio y viola los derechos básicos de alistamiento establecidos por las conveciones internacionales, de las cuáles Eritrea es parte.

Eritrea, país de África Oriental, está entre los mayores productores de refugiados del mundo. Hay muchas razones para ello. La gente huye del “servicio nacional” o, como podría llamarse también, “campaña de trabajos forzados o esclavitud”. También se marchan por la falta de libertad de expresión; el encarcelamiento de periodistas, ministros del gobierno y generales especialmente en 2001 hizo que los eritreos perdieran la confianza en el partido del gobierno.

Nací el 27 de noviembre de 1987 en Asmara, y tengo cuatro hermanos. Mi madre murió en 1996 y aquel mismo año, a mi padre lo detuvieron y encarcelaron sin dar ningún tipo de explicación. Después de que muriera mi madre, se encargó de nosotras mi abuela por parte de madre, y yo tenía que ayudarla. Cuando ella también murió, en 2001, se hizo cargo de nosotras mi abuela paterna (es de un poblado) y también tuve que ayudarla, por eso dejé de ir a la escuela. En 2003 dejé la escuela del todo.

Eritrea está en el Cuerno de África, y se independizó de Etiopía después de treinta años de una amarga, sangrienta y costosísima lucha armada. La guerra de Independencia empezó en 1961 y la independiencia se consiguió formalmente el 24 de mayo de 1993, tras un referéndum supervisado por las Naciones Unidas en el que una aplastante mayoría votó a favor.

Human Rights Watch y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han publicado recientemente extensos informes sobre la situación de los derechos humanos en Eritrea, pidiendo a otros países que no deporten a los solicitantes de asilo eritreos que huyen del servicio militar. Human Rights Watch escribe: "El servicio nacional indefinido obligatorio es un elemento cada vez más importante de la crisis de los derechos humanos en Eritrea. Los reclutas pasan un entrenamiento militar, en sí mismo no ilegal.

Cuatro adolescentes fueron capturados y matados por soldados de Eritrea después de su tentativa de cruzar ilegalmente la frontera a Etiopía. Este hecho fue relatado por el Partido Popular de Eritrea (EPP, por sus siglas en inglés) el 11 de febrero de 2009. Los cuatro adolescentes formaban parte de un grupo de seis menores, que fueron capturados mientras intentaban escaparse cruzando la frontera a Etiopía. Los soldados les dispararon. Uno de ellos consiguió escaparse a Etiopía. Los adolescentes restantes volvieron y se ocultaron, pero finalmente se entregaron a los soldados.

Suscribirse a Eritrea