La geopolítica del noreste asiático, la carrera armamentista y la base naval de Jeju en medio

¿Cuál es la mejor forma de definir al noreste asiático en términos geopolíticos? Geográficamente, uno podría decir que esta región abarca a Corea del Norte, Corea del Sur, Japón, todo el territorio de China y parte del territorio de Rusia. El estado de facto de Taiwán tiene una posición estratégica muy importante en términos geopolíticos. Aunque no está ubicado en la región, no se puede excluir a Estados Unidos, un país que tiene una gran influencia y es el actor geopolítico más poderoso de la región.

En el noreste asiático, la península coreana ocupa un lugar particularmente importante en materia geopolítica. Durante los últimos siglos, ha habido una serie de guerras, entre ellas: la Guerra Imjin (la invasión japonesa de Corea de 1592), la Guerra Manchú de 1636, la Guerra Sino-japonesa de 1894-1895 hacia el último período de la dinastía Joseon, la Guerra Ruso-japonesa en 1904-1905 y la colonización japonesa de la península coreana, seguida de la división de la península, la Guerra de Corea y la posterior suspensión de las hostilidades. En términos geopolíticos, la península de Corea se ha vuelto poco a poco una región sumamente delicada. Si las potencias marítimas como Japón y Estados Unidos siguen expandiéndose, las potencias terrestres como China y Rusia procurarán utilizar la península coreana como una zona de amortiguación para frenar ese avance. Por otro lado, si las potencias terrestres continúan con su expansión, Japón y Estados Unidos estarán muy recelosos frente a la amenaza de que las potencias terrestres usen la península para ejercer presión contra Japón.

No es exagerado decir que este escenario geopolítico es la consecuencia trágica de la división de la península y del consiguiente guerra y tregua. El drama actual sigue desarrollándose sin que se perciba un fin en el horizonte.

La susceptibilidad geopolítica ha desencadenado un proceso creciente de militarización que, a su vez, ha generado un círculo vicioso disparador de aún más tensión en términos geopolíticos. La militarización se manifiesta de dos formas. Una es el aumento del gasto militar por parte de todos los estados que actúan en la región. Los presupuestos militares de todas las partes involucradas en las conversaciones sextipartitas, lo cual incluye a Corea del Norte y del Sur, Estados Unidos, China, Rusia y Japón, representan un 70% del gasto militar mundial. En segundo lugar están las alianzas. Estados Unidos intenta fortalecer sus distintas alianzas, la alianza Estados Unidos-República de Corea y la alianza Estados Unidos-Japón, mientras que busca establecer una relación militar entre la República de Corea y Japón con el propósito de forjar una alianza triangular. Para contrarrestar eso, China y Rusia han establecido una alianza de facto entre sí.

Para colmo, también está la construcción de la base naval de Jeju, cuya finalización está prevista para fines de 2015.

La armada surcoreana señala que la base naval servirá como puerto base para la flota de maniobras estratégicas. Estados Unidos ha dicho que usará la base como puerto de escala. El estado nombró a la isla como una "isla pacífica" y, a pesar de la oposición y de la profunda preocupación manifestada por los habitantes de Gangjeong, por una gran cantidad de ciudadanos y por la sociedad civil internacional, el estado ha continuado con el plan de militarización de la isla de Jeju.

Lo que hay que tener en cuenta aquí es que, cuando se termine de construir la base y entre en funcionamiento, solo servirá para incrementar la tensión geopolítica y no para disminuirla. En lo que respecta a la alianza Estados Unidos-República de Corea, Jeju podría brindar una "ubicación estratégica", pero desde la perspectiva de China también podría verse como una "amenaza estratégica". El mar de Jeju es el punto neurálgico de la vida política y económica de China y es clave para la seguridad nacional de ese país, dado que por su ubicación es una puerta de acceso al Mar Amarillo. Asimismo, China y Japón participan de una disputa territorial por un grupo de islas del Mar de China Oriental, conocidas como las islas Senkaku en Japón y Diaoyu en China. El estrecho de Taiwán funciona como una base intermedia que puede refrenar a la Flota del Mar del Norte y la Flota del Mar del Este de China.

En este contexto, la ubicación de la base naval de Jeju podría acarrear el riesgo potencial de un choque competitivo entre Estados Unidos y China. China busca evitar que Estados Unidos y sus aliados intervengan o proyecten su poderío en la costa china, dentro de la primera cadena insular que se extiende desde las islas Kuriles y Japón, pasando por Okinawa y Taiwán, hasta Filipinas y más adelante hacia el estrecho de Malaca. La estrategia china de antiacceso y de negación de área (anti-access/area denial o A2/AD por la sigla en inglés) debe verse en este contexto. Mientras China busca evitar que Estados Unidos y sus aliados proyecten su poderío dentro de la primera cadena insular, estos últimos también esperan extender esa línea de defensa por medio de la conexión de los territorios de Ogasawara, Guam, Saipan y Papúa Nueva Guinea, y crear una "segunda línea de defensa".

Sin embargo, la estrategia china junto con el rebalanceo de la estrategia militar de Estados Unidos en la región ha colocado peligrosamente a las dos potencias en curso de colisión. Estados Unidos le ha dado prioridad a la región de Asia y el Pacífico, y ha decidido reunir el 60% de su poderío naval allí. La insistencia de China sobre la primera cadena insular de defensa está siendo quebrantada por un aumento de la expansión de las bases de Estados Unidos y el aumento de la cantidad de puertos de escala. En los países de Asia Sudoriental (p. ej.: Vietnam, Singapur y Filipinas, etc.), Estados Unidos ha negociado nuevos acuerdos o bien reactivado acuerdos vigentes, lo cual aumenta considerablemente la cantidad de bases. Se ha desplegado el radar de banda X en el sur de Kyoto y, a pesar de la oposición férrea de los habitantes de Okinawa, se está ejecutando la construcción de la base de Henoko. La estrategia para Guam es continuar con la expansión de las bases.

El problema radica en el hecho de que la base naval de Jeju es equiparable a echarle leña al fuego de la rivalidad por la hegemonía entre Estados Unidos y China. En primer lugar, resulta que la base naval de Jeju está ubicada dentro de la primera línea de defensa que representa los puntos de ingreso y egreso al corazón de la zona de influencia de China y el portal hacia el núcleo de su estrategia naval. A pesar de ser plenamente consciente de ello, Estados Unidos ha manifestado que utilizará la base naval de Jeju como puerto de escala. Junto con la base estadounidense de Pyeongtaek (Camp Humphreys), la base aérea de Osan y la base aérea de Kunsan, la base naval de Jeju representa otro as en la manga para mantener a China a raya.

No soy la única persona que ha señalado eso. En su proyecto de investigación estratégica denominado La base naval de Jeju: las consecuencias estratégicas para Asia Nororiental, el comandante David J. Suchyta de la Armada de los Estados Unidos expresa lo siguiente:

"La base naval de Jeju también podría brindar apoyo a Japón en un conflicto con China por las islas Senkaku. Juntos, el Mar Amarillo y el Mar de China Oriental conforman aproximadamente el 70% de la costa este de China. Durante un conflicto en el estrecho de Taiwán, los buques, los submarinos y las aeronaves estadounidenses que tienen base en Jeju podrían interceptar con facilidad a las unidades de la Flota del Mar del Norte que van hacia el sur y amenazar el flanco de la Flora del Mar del Este".

En su análisis, Suchyta afirma que "la base naval de Jeju podría ser de gran utilidad para Estados Unidos y, por otro lado, es mucho más probable que China considere a Jeju como una amenaza". El comandante manifiesta que para Estados Unidos lo mejor es guardar silencio sobre la base naval para que China no reaccione de forma exagerada. "Si no se maneja el asunto de forma adecuada, (de esto se puede deducir que la intención pública de Estados Unidos es usar la base) la base podría provocar que China potenciara su fuerza estratégica de disuasión, lo cual desataría una carrera armamentista en la región".

Sin embargo, al poco tiempo el silencio se rompió cuando la contraalmirante Lisa Franchetti, comandante de las fuerzas navales de Estados Unidos en Corea desde septiembre de 2013 hasta junio de 2015, dijo en una entrevista grupal tras la ceremonia de cambio de mando del 5 de agosto que "a la Séptima Flota de los Estados Unidos le encanta enviar buques a visitar el puerto aquí en Corea del Sur y, en cualquier puerto a donde podamos llevar nuestros buques, sacaremos ventaja de eso para conseguir más libertad (de navegación) y más entrenamiento".

Hace mucho tiempo que estoy convencido de que, en caso de avanzar con la construcción de la base naval, la misma terminaría siendo una carga importante en lugar de ser percibida como un instrumento estratégico de la República de Corea. No obstante, en todo este tiempo el gobierno y la prensa conservadora de Corea del Sur han desestimado las afirmaciones que indican que la base es una amenaza para China y han manifestado que "no hay pruebas" o fundamentos para preocuparse porque la base pueda socavar las relaciones entre la República de Corea y China y poner en riesgo la paz y la seguridad de Asia Oriental. En base al informe del comandante Suchyta, pareciera que él coincide con las afirmaciones anteriores. En todo este tiempo, las personas han expresado su preocupación por el acceso de los Estados Unidos al puerto y la utilidad del mismo una vez finalizada la obra. La contraalmirante saliente Lisa Franchetti ha revelado en público hace poco tiempo el deseo de los Estados Unidos de usar la base naval como puerto de escala. Desafortunadamente, a estas alturas parece bastante tarde para justificar la oposición a la base.

Traducción al español: Mayra Cavilla (a partir de la traducción al inglés realizada por Patrick Cunningham)

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