Monumentos y memoria de la Antigua Yugoslavia

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Boro Kitanoski

Nací en 1976. Uno de los primeros recuerdos que tengo es el aniversario de la muerte de Josip Broz Tito, el veterano mariscal de Yugoslavia, héroe de la Segunda Guerra Mundial y presidente de toda la vida. Era el 4 de mayo de 1981. Cada año después de su muerte, el aniversario se celebraba con ruidosas sirenas en todas las grandes ciudades del país que anunciaban la interrupción total de todas las actividades durante aproximadamente un minuto: fábricas, tráfico, gente por las calles. Recuerdo que había salido de casa con un puñado de galletas cuando la sirena sonó y todo se detuvo. Todos los demás niños y adultos que iban por la calle se quedaron inmóviles. Yo también me quedé inmóvil, pero las galletas que tenía en mi mano tenían tan buena pinta que tuve que comérmelas en ese mismo instante. No pude esperar a que la sirena parase. Recuerdo que estaba totalmente quieto, moviendo sólo una mano para comerlas. Todavía recuerdo sentir que había traicionado algo y que un minuto después la sirena paró y corrí hasta la casa de mi tío y le confesé lo que acababa de hacer. Naturalmente, él se rio y me consoló, pero también estaba orgulloso de mí por mostrar tanto respeto al líder fallecido.

Vivo en una sociedad altamente militarizada. Puedo verlo en la forma de pensar de la gente y en sus relaciones: las familias están militarizadas, nuestra educación y el modo en el que funcionan las instituciones también están militarizadas. Hasta incluso nuestro enfoque sobre la paz está militarizado (en Macedonia, los estudios sobre la paz están bajo el control de la Universidad para la Defensa – anteriormente Estudios para la Defensa de las personas). La paz es una estrategia de defensa cuando estás débil – a menudo bromeamos sobre esto.

Vivo en un edificio con un gran refugio antibombas subterráneo situado justo enfrente. Todos los edificios del vecindario tienen refugios antibombas. De hecho, hace sólo unos pocos años, era obligatorio por ley construir las casas con un cuarto en el sótano, con unas dimensiones establecidas, como posible refugio antibombas.

La educación está militarizada

Crecí en una escuela estricta y militarizada. Las visitas a las barricadas del ejército eran frecuentes e incluían presentaciones de armas. Nos enseñaban técnicas básicas de supervivencia durante una ocupación, la construcción detallada del antiguo rifle M48 (a pesar de que ya no se usa), y como curar las heridas. Muchas clases se alimentaban del nacionalismo – patriotismo – especialmente las de historia. Las lecciones tenían un único enfoque, siempre nos retrataban como las víctimas de procesos históricos, bajo la amenaza constante de los vecinos: “probaron sus políticas agresivas con nosotros muchas veces en el pasado, y seguramente lo volverán a hacer”.

Las guerras del pasado se celebraban como un acontecimiento de defensa y glorioso. Cuanto más lejos queda una guerra, más positiva es la visión de la gente. Sin embargo, una vez se está en guerra, es absolutamente necesario que todo el mundo tome parte en ella.

Falta de debate sobre lo que realmente pasó en la guerra

Se habla mucho sobre las guerras, pero realmente no decimos mucho. No hay una conversación real. Las conversaciones son de un alto contenido emocional, llenas de historias sobre comportamientos heroicos e injusticias contra nosotros. No hablamos sobre casos particulares; casi nunca hablamos sobre conflictos desde un enfoque distinto. Tratar de comprender el punto de vista del oponente se considera propaganda enemiga. La misma gente que provocó o que apoyó las guerras de los noventa siguen siendo las más respetadas y frecuentemente las más poderosas. Actualmente, la gente joven de los Balcanes no tiene recuerdos sobre lo que pasó durante la guerra: es más fácil amaestrarles y reclutarles para las nuevas fuerzas armadas nacionalistas.

El deporte siempre ha estado muy presente en los Balcanes. Simbólicamente, la sangrienta caída de Yugoslavia fue recreada una vez en un partido de fútbol en mayo de 1990 en Zagreb, entre los importantes clubes de Croacia y Serbia: tuvieron lugar grandes enfrentamientos. Años después, nos dimos cuenta de que esos enfrentamientos no fueron realmente tan espontáneos como fueron presentados, así como muchas otras cosas que sucedieron a continuación. Los estadios de fútbol son excelentes espacios públicos en tanto que proporcionan pistas acerca de lo que va a suceder en política. Los aficionados son extremadamente nacionalistas, monoétnicos, fáciles de movilizarse y cuentan con el apoyo del estado o de los partidos políticos. Futuros pequeños ejércitos.

Reclutamiento militar

Con una alta tasa de desempleo en el país, la carrera militar se considera una profesión segura y socialmente respetable. Hay muy pocos empleos de cualquier clase, así que el alto grado de respeto hacia los soldados y los sentimientos nacionalistas aumentan el apoyo a aquellos que optan por la carrera militar. Hay un gran interés por alistarse en las fuerzas Armadas: ni siquiera necesitan anuncios publicitarios. Los jóvenes consideran esta opción profesional muy respetable y atractiva desde el punto de vista social.

Monumentos recordatorios

Por todos los Balcanes, se construyeron cientos de monumentos en recuerdo de los trágicos acontecimientos de las recientes guerras, a pesar de que su construcción es ilegal. Justo después de la conferencia de Darmstadt, yo estaba en Sarajevo, Bosnia. Mis amigos del Centro para la Acción No Violenta comenzaron a investigar los monumentos recordatorios de la guerra construidos desde los años noventa. Estuvieron estudiando lo que representaban, los mensajes que transmitían, a quién iban dirigidos y por qué. ¿Realmente querían decirnos algo estos monumentos? ¿Nos daban una pista acerca de lo que piensa la gente sobre las guerras? Aquí tenemos algunos ejemplos de ello.

  • Muchos monumentos conmemorativos son estatuas de famosos combatientes de guerra. Están fuertemente armados, a veces con más de un arma. En el pueblo de Radusha, en Macedonia, una estatua de un comandante local, armado con una pistola y dos rifles, estaba encima de un tanque de verdad que había sido destruido durante la guerra de 2001. Y ésta es la imagen que permaneció en memoria de esta guerra.

  • En muchos pueblos de Macedonia y Kosovo es frecuente encontrar nuevos monumentos en los cementerios locales dónde hay muchas tumbas de soldados caídos de esos pueblos junto con las de civiles. En muchos lugares, incluso estas pérdidas se presentaban como símbolos nacionales y militares. El mensaje es claro: todos murieron por la causa nacional. Como dice el refrán, “No hay civiles en una guerra…”

A huge photo of Adem Jashari, a Kosovo Liberation commander who was killed by the Serbian Police and is considered by many in Kosovo to be a war hero in Kosovo, permanently installed in the monument outside the Youth and Sport Centre, Pristina, Kosovo, 2010 (credit - Ferran Cornellà)

  • Hay un nuevo monumento in el centro de Sarajevo en memoria de la trágica pérdida de más de 1,500 de sus niños durante el asedio de la ciudad entre 1992 y 1996. En su pedestal puede leerse: “En memoria de los niños asesinados en el Sarajevo asediado”. Puede decirse que, como sólo parte de la ciudad estaba bajo el control de las fuerzas serbias y por tanto, la ciudad no estaba totalmente asediada, el monumento excluye tristemente a algunos de los “otros” niños que también murieron trágicamente en la ciudad.

  • Un mensaje en un monumento de Srebrenica levanta a menudo polémica en el sentido de que se interpreta como venganza y justicia. Dice: “En nombre de Dios el más compasivo y misericordioso, rezamos por Dios todopoderoso, puede que la venganza se convierta en justicia! Puede que las lágrimas de las madres se conviertan en oraciones para que lo de Srebrenica no le vuelva a suceder nunca más a nadie en ningún lugar!”

  • Muchas cruces, flores de Lis, águilas y otros símbolos nacionales – incluso iglesias y mezquitas – se han convertido en los nuevos signos de un territorio étnico que reflejan una sola cara de las historias del pasado reciente. Los monumentos están ahí para largo tiempo, y hay un sentimiento generalizado de que en muchos sentidos son una continuación de la guerra a través de otros medios. Todavía no parece hacerse nada al respecto.

  • Mientras trabajaba en este artículo, la policía demolió en el sur de Serbia un monumento recordatorio con los nombres de las víctimas de Albania. En respuesta a esto, se destruyó en Kosovo un monumento recordatorio antifascista de la Segunda Guerra Mundial. La historia bélica continúa

Traducido de la version ingles de Laura Pérez

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