La necesidad de una perspectiva GLBTI

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Cattis Laska y Hanns Molander

El militarismo no es sólo una guerra, un ejército o un avión caza. El militarismo es un sistema, una lógica y un conjunto de normas que perpetúa y reproduce nuestras sociedades y nuestras vidas cotidianas. El análisis LGTB (lesbiana, gay, bisexual, transexual) del poder es una herramienta política que nos puede ayudar a cuestionar estas normas y, de esta manera, cuestionar también el militarismo.

La ideología militarista está profundamente arraigada en el sistema heterosexista, que establece normas sociales para los distintos sexos y la sexualidad. El militarismo, al igual que la sociedad en general, se basa en la construcción y la asunción de dos sexos opuestos: uno que necesita protección (el femenino) y otro que protege (el masculino), y su mutua interdependencia y atracción. El militarismo define la masculinidad como potente y agresiva y la feminidad como humilde y pasiva, con lo que reproduce el constructo de los sexos. El heterosexismo también incluye la presunción de que la mayoría de las personas son heterosexuales y que las relaciones heterosexuales son "normales" y, por lo tanto, mejores. Estos juicios y prejuicios sobre los sexos y la sexualidad se han utilizado, y se siguen utilizando, para marginar, discriminar y criminalizar a las personas GLBTI que ponen en entredicho la legitimidad de estas normas. Para cuestionar de verdad el militarismo, tenemos que cuestionar las normas sobre los sexos y la sexualidad, tanto en el conjunto de la sociedad como dentro de nuestros propios movimientos. Y a la vez que cuestionamos directamente la ideología militarista que nos imponen, también tenemos que trabajar para encontrar formas de crear un mundo verdaderamente pacífico y seguro.

Este artículo explora algunos ejemplos de trabajo antimilitarista que Ofog, una red de acción directa por la paz, viene desarrollando en Suecia. Esta labor se centra a menudo en el contrarreclutamiento.

Taller para clases de escuela secundaria

Dado que el principal grupo al que se dirige el reclutamiento militar es el de 15-25 años de edad, los alumnos de escuela secundaria constituyen un grupo clave para el trabajo de Ofog. Hemos montado un taller para hablar de la guerra y el militarismo, que se dirige principalmente a las clases de secundaria, aunque también a otros grupos que están en el punto de mira del reclutamiento militar. Evidentemente, uno de los objetivos del taller es contrarrestar el reclutamiento, pero también crear una conciencia crítica sobre la guerra y el militarismo en general. A partir de la experiencia de estos talleres, nos ha quedado muy claro que lxs jóvenes tienen pocos medios para obtener la información que necesitan para poder tomar una decisión informada respecto a si alistarse o no en el ejército, o incluso para saber realmente lo que piensan del ejército y tener claro dónde se meten. Queremos crear un espacio para que lxs jóvenes puedan hablar de lo que significa la paz y la seguridad para ellxs, averiguar qué es lo que les haría sentirse seguros y qué ideas tienen respecto al ejército.

Acciones contra la campaña de reclutamiento de las fuerzas armadas suecas "¿Tienes lo que hay que tener?"'

La primera campaña de reclutamiento militar tras la abolición del servicio militar obligatorio utilizó eslóganes como "A tu abuela no le importa que se invada el espacio aéreo sueco" o "A tu amiga le da igual que haya una catástrofe natural", seguidos por "¿Tú tienes lo que hay que tener para formarte una opinión?". En esta campaña, aquellos que aparecían como faltos de opinión –y hasta indiferentes- nunca eran varones: o eran mujeres o no se especificaba su sexo. Así pues, "tener lo que hay que tener" significaba tener testículos y desafiar a estas personas, así como mostrar una actitud machista, ser capaz de encajar en una jerarquía, poseer suficiente fuerza física y estar dispuesto a usar la violencia. La respuesta de Ofog a esta campaña fue la de poner en entredicho la veracidad de estos enunciados, dar a la gente "sin opiniones" otra voz que no fuera pasiva, sino activa, además de decir "Tenemos lo que hay que tener". Lo único es que nuestra idea de "tener lo que hay que tener" es diferente: lo que queremos es una estructura no violenta, no jerárquica, igualdad de acceso al conocimiento, etc.

Parada de orgullo en Estocolmo

Otro ejemplo es que el ejército, en Suecia como en tantas otras partes del mundo, utiliza actualmente al colectivo GLBTI para legitimar sus actividades. Creando una (falsa) imagen pública de ejército “moderno” y “abierto”, pretenden infundir una aceptación general del militarismo y las “soluciones” militares. Es muy importante organizarse contra este “lavado rosa” del ejército: negarnos a que nos utilicen para legitimar la muerte y la destrucción. Juntos, tenemos que demostrar que sólo un mundo antimilitarista será un mundo verdaderamente seguro para las personas GLBTI y para toda la gente en general.

Las fuerzas armadas suecas participaron en la parada de orgullo de Estocolmo en 2011 con el lema “Apertura – parte de nuestra realidad”. Esto formaba parte de su campaña de reclutamiento “Bienvenido a nuestra realidad”, en la que se promocionaban como un lugar de trabajo interesante, estimulante y de mentalidad abierta. En su carpa del “Pride Park”, Ofog organizó una escenificación de muertos en combate con una pancarta que rezaba “Vuestra realidad mata”. Con esto queríamos mostrar en qué consiste verdaderamente su realidad: guerra y muerte. También bloqueamos su carpa durante varias horas impidiéndoles el reclutamiento. En el desfile parada de orgullo, que cierra las celebraciones, la organización de soldados GLBTI desfiló con uniformes militares al lado de un gran camión que portaba la inscripción "Apertura – parte de nuestra realidad". Nosotros caminamos a su lado durante todo el desfile, alzando bocadillos de diálogo que rezaban: "Mi oficio es matar", "Matar se me da tan bien como a los héteros" y "Aquí reivindico mis derechos humanos, mientras que mi oficio es el de violar los derechos humanos de otras gentes".


 

 Curso de verano: "La militarización de nuestras vidas y sociedades – el feminismo como resistencia"

El verano de 2012 organizamos un curso de verano de cuatro semanas en torno a los temas de feminismo y antimilitarismo: cómo usar el feminismo como herramienta analítica para entender la guerra y el militarismo, y cómo utilizarlo como herramienta práctica, o método, para acabar con la guerra. Para poder contrarrestar el militarismo y la militarización, tenemos que entender la relación entre el patriarcado, los distintos sexos, la guerra y el militarismo. Puesto que una gran parte del trabajo de Ofog se centra en la acción directa, somos conscientes de que también necesitamos tiempo y espacio para la reflexión y el debate sobre lo que significa la seguridad para nosotros y cómo podemos hacerla realidad.

Por ello, también nos pareció importante llevar el tema “reclutamiento y resistencia GLBTI” a la conferencia sobre “Militarización de la juventud” de Darmstadt en junio de 2012. Del mismo modo que es necesario que las y los activistas feministas y GLBTI entiendan la lucha contra la militarización como una parte central de sus luchas y movimientos, también lo es que las y los activistas antimilitaristas incluyan un análisis GLBTI en su trabajo contra la guerra. Además de los numerosos motivos expuestos anteriormente, lxs jóvenes GLBTI son especialmente vulnerables al reclutamiento militar debido a la discriminación y la opresión que les excluye o hace que se vean expulsados de sus escuelas, hogares y lugares de trabajo. Aquellos que trabajan contra el reclutamiento tendrían que conocer las perspectivas y los problemas del colectivo GLBTI, y sensibilizarse a los mismos.

Dado que el tema “GLBTI y antimilitarismo” era nuevo para muchas de las personas que tomaron parte en el taller que realizamos en Darmstadt, una gran parte del tiempo se nos fue en explicaciones, lo cual limitó los debates. Esto pone de manifiesto la necesidad de que trabajemos sobre esta cuestión y que le demos un lugar prioritario en la labor contra el reclutamiento, en particular, y del antimilitarismo, en general.

Tenemos que hablar de lo que consideramos que forma parte de la lucha antimilitarista, de cómo las cuestiones que se consideran “aparte” (como el heterosexismo, aunque también el racismo y la discriminación contra lxs discapacitadxs) se pueden plantear dentro del movimiento antimilitarista y cómo podemos integrarlas. Tenemos que responder a la apropiación por parte del ejército de lemas y luchas que son incompatibles con él, dado que se basan en los derechos humanos (que la institución militar contraviene de manera fundamental). Y tenemos que idear formas de acercarnos a los miembros de estos grupos que se encuentran en riesgo de ser reclutados.

La lucha contra las estructuras opresivas basadas en los distintos sexos y la sexualidad es esencial en la lucha contra el militarismo. Por ello, tenemos que seguir trabajando contra el heterosexismo, la transfobia y el patriarcado, dentro de nuestros movimientos y en el resto de la sociedad. Para conseguirlo, es fundamental que se adopte una perspectiva GLBTI, no como algo “extra”, sino como algo que impregne toda nuestra labor antimilitarista.

Traducido de Matias Mulet Truyols

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