El impacto del conflicto interno y el para-Estado en Colombia

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Jorge Vélez

Hoy en día, en Colombia, son en su mayoría los hombres jóvenes quienes son enviados a luchar en la guerra civil, que se propaga por las ciudades y zonas agrarias más empobrecidas y vulnerables y sigue causando la muerte generalizada y la destrucción de la tierra. Desafortunadamente, éste es un conflicto entre personas que comparten los mismos orígenes sociales y económicos. Los oligarcas de la extrema derecha perpetúan la guerra e impiden el diálogo entre los grupos en conflicto. Lo hacen porque tienen mucho miedo de perder al único enemigo que ha justificado sus reformas, acciones y ataques antipopulistas. Para entender cómo se ha dado esta coyuntura peligrosa y para hablar de la militarización del país – y sobre todo, de sus jóvenes – se tiene que mirar a su historia.

1948 y la estrategia de estigmatización y persecución conservadora

El conflicto en Colombia, en sus expresiones más recientes, se remonta al año 1948, cuando es asesinado el candidato a la presidencia Jorge Eliecer Gaitán. Con ello se trunca la posibilidad de que las ideas de carácter socialista obtuvieran un lugar de decisión y poder en el Estado colombiano. Entre 1948 y 1953, fueron asesinados aproximadamente 300 mil colombianos y colombianas, en enfrentamientos entre liberales y conservadores, en el periodo histórico denominado La violencia. Es necesario aclarar que incluso antes del asesinato de Gaitán, los asesinatos entre liberales y conservadores ya se contaban por miles: en 1947 se registraron 14.000 muertes violentas, las cuales el propio Gaitán denunció en su discurso de 1948, La oración de la paz.

FARC-EP: Orígenes de la insurgencia

Con el nacimiento y la transformación de las autodefensas campesinas liberales y comunistas en guerrillas estructuradas con el objetivo de tomar el poder —en el caso de las FARC— nos encontramos con lo siguiente: el bombardeo realizado por el Gobierno en Marquetalia el 27 de Mayo de 1964 contra los campesinos organizados transformó irremediablemente el enfrentamiento que hasta entonces había de mantener el Estado colombiano contra los campesinos armados en el sur del Tolima, después de las desmovilizaciones y amnistías promulgadas por el general y dictador Gustavo Rojas Pinilla en 1953. Cuarenta y ocho combatientes resistieron los embates de aquel bombardeo. Posteriormente «las autodefensas se transformaron en guerrillas móviles mediante la creación del inicialmente llamado Frente Sur 1964. Dos años más tarde se transformó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).»4

Para las FARC, el proyecto político y militar permanece vigente, ante el contexto de desigualdad, persecución y despojo que propició su surgimiento en los años sesenta. Pero la realidad política, militar y social en Colombia, producto del desgaste de la guerra, prolongada durante tantos años que ha desdibujado cualquier posibilidad de cambio desde la vía armada, exige hoy una salida negociada.

Estrategia del Estado en connivencia con los paramilitares de la derecha para defender sus privilegios políticos y económicos

El origen de los movimientos armados de extrema derecha se remonta a mediados del siglo XX, con la policía chulavita y los pájaros5 -bandas privadas formadas de unidades policiales armadas y apoyadas por el Estado, que asesinaban a “los campesinos liberales en varias regiones agrarias del país”. Entre los desarrollos clave en la historia posterior del paramilitarismo patrocinado por el Estado se cuentan: la Ley 48 de 1968, que autorizaba el suministro de armas a civiles para la lucha contrainsurgente; la intervención del ejército de los EE UU para crear grupos privados armados antiterroristas y anticomunistas en los años 70; la creación en 1981 de ‘Muerte a los Secuestradores’ (MAS) por narcotraficantes y militares colombianos; la implantación a finales de los años ochenta de grupos de “limpieza social” como el de Doce Apóstoles en Yarumal, Antioquia; la constitución formal de las AUC en 1997; el Pacto de Ralito firmado en 2001 por los principales jefes paramilitares y reconocidos sectores políticos colombianos; la financiación de grupos paramilitares a la campaña de Álvaro Uribe Vélez para la presidencia de 2002; la retirada de las FARC por las fuerzas armadas, la policía y las AUC durante la operación Orión en octubre de 2002 en la comuna 13 de Medellín; y la creación por Álvaro Uribe Vélez de la Red de Cooperantes, a la que se incorporaron paramilitares desmovilizados.

Todos estos grupos y medidas fueron creados para defender los privilegios de las castas de la oligarquía liberal y conservadora de terratenientes y familias acaudalas. Como mencionó Gustavo Petro en el debate sobre el origen del paramilitarismo en Antioquia: «El paramilitarismo no surgió porque el Estado no existía, sino que surgió con sectores del Estado»7.

Los efectos de la guerra en cifras: inversión en defensa y seguridad y el tamaño de las diversas fuerzas armadas

La inversión estatal en defensa y seguridad en Colombia, correspondiente a actividades y servicios de la defensa nacional, asciende a 9.954 trillones de pesos (cerca de $5,556,547.951) en 2012, y actividades de orden público y seguridad ciudadana, 9.759 trillones (cerca de $5,447,694.540). En comparación, 2,0% del PIB se invirtió en salud, 2,9% en educación y 0,3% en vivienda. Se estima que la financiación de operaciones guerrilleras en 2004 fue, para las FARC-EP, de 1.697 trillones de pesos ($622,348.570) y para el ELN de 743 billones de pesos ($272,370.939).

Para el año 2010, las fuerzas militares (Ejército, Fuerza Aérea y Armada Nacional) de Colombia contaban con 284.724 efectivos y la Policía Nacional con 153.231 uniformados, con un total de 437.955 integrantes entre ambas instituciones. Y por su parte se estima —según cifras del Estado— que las guerrillas FARC-EP cuentan con entre 8.500 y 9.000 combatientes y el ELN, entre 2.000 y 2.200. Con relación a los paramilitares, no se manejan cifras tan precisas, pero casi 32.000 miembros de esos grupos fueron desmovilizados después de 2003, aunque muchos de ellos siguieron activos, pero se les denominaba BACRIM (bandas criminales) para sustentar en el discurso público y oficial el supuesto desmonte del paramilitarismo. Según una estimación, aquellas bandas tenían entre 7.100 y 14.500 miembros en 2010 (según se incluyan o no sus redes de apoyo). Los casos de agresiones descendieron durante 2004 y 2007 —periodo que coincide con las fechas de desmovilización—y hubo un fuerte aumento «desde 2008, con lo que parece responder a la creación y expansión de las bandas criminales herederas del paramilitarismo.»14

Nuestro contexto: el miedo, la violencia y el control social y armado en Medellín

El conflicto social y armado permanece intacto en nuestro país y es un factor que profundiza y radicaliza la militarización. No sólo por los niveles de conflicto entre los grupos armados, sino por el sesgo y la parcialidad con que tratan los medios de comunicación el conflicto y por el alto reclutamiento de jóvenes varones empobrecidos en la guerra por parte de ambos lados. A estos problemas se suman otros de vieja data, como la corrupción política; la concentración de la tierra, la riqueza y el poder; el desplazamiento forzado (rural e interurbano); la violencia sexual contra las mujeres como arma de guerra; los asesinatos selectivos y la persecución política, entre otros factores.

En Medellín y Antioquia, el reclutamiento forzado por parte del ejército de Colombia en estaciones de metro, terminales de transporte y eventos públicos con alto flujo de jóvenes, hace que su presencia en estos sitios represente un peligro para los jóvenes. Lemas vinculados a las instituciones oficiales, tales como ‘Medellín, un hogar para la vida’ y ‘Antioquia, la más educada’ contrastan con la dura realidad política y social de estos lugares.

En Medellín, las CONVIVIR15 (servicios especiales de vigilancia y seguridad privada, una red de grupos de vecinos antiguerrillas) y los grupos paramilitares actúan mediante la extorsión, “ofrecen” servicios de seguridad privada principalmente en sectores donde predominan los comercios, las salas de masaje, discotecas, bares y lugares destinados a la explotación sexual y al expendio de drogas. Muchos de estos últimos están bajo administración y potestad de las mismas bandas y grupos paramilitares.

Por otra parte, existe una problemática que ha sido tratada de forma negligente por el Estado y la justicia, y que ha permanecido invisibilizada por los medios, jueces e instituciones, y sólo ha aparecido esporádicamente en las declaraciones de la Ley de justicia y paz. Se trata de la violencia sexual contra mujeres como arma de guerra16. Aunque el sexismo y el machismo por supuesto pueden existir bajo un sistema represivo como el patriarcado -independientemente de la guerra-, la violación y el abuso físico contra las mujeres y niñas durante el conflicto armado han sido una manera sistemática y premeditada de ejercer el control y el miedo en las comunidades. Estos ataques han sido llevados a cabo, en su mayoría, por los paramilitares. (14)

La alta tasa de feminicidios en Antioquia confirma esta conclusión. En el año 2011, fueron asesinadas 270 mujeres en Antioquia (de las cuales 119 en Medellín). Hace falta una investigación acerca de si estas cifras se correlacionan con el regreso de hombres que eran paramilitares desmovilizados. Colombia es un país empobrecido, militarizado y fuertemente ideologizado por la derecha. Hay algo más de 15,2 millones de colombianos afectados por la pobreza y, dentro de esta cifra, unos 4,7 millones se encuentran en la indigencia. Las causas estructurales y culturales del conflicto social y armado son ignoradas. Las instituciones militares interfieren de forma intensa en la vida social de las comunidades y esto afecta más a los jóvenes. Además de los altos índices de reclutamiento forzado, la Policía Cívica Juvenil (integrada por niñas y niños de entre siete y dieciocho años de edad) está creciendo en las principales ciudades del país, donde las organizaciones paramilitares ejercen un gran control territorial.

Notas

[1] 'Para-estado' hace referencia a entidades que apoyan el ejercicios de una autoridad similar a la del estado en un territorio concreto.

[2] Ricardo Arias, 'Los sucesos del 9 de abril de 1948 como legitimadores de la violencia oficial', Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/rhcritica/arias.htm (visto en septiembre de 2012).

[3] Ariel Sánchez Meertens and Gonzalo Sánchez, 'Mayo 27 de 1964: El huevo de la serpiente', Semana, 2008. http://www.semana.com/wf_ImprimirArticulo.aspx?IdArt=78976 (visto en septiembre de 2012).

[4] Eduardo Pizarro Leongómez, 'Marquetalia: el mito fundacional de las FARC', UNP, 57 (2004). [Online en http://historico.unperiodico.unal.edu.co/Ediciones/57/03.htm (visto en octubre de 2012).

[5] Daniel Cristancho, 'Entre pájaros y chulavitas: Relato de la tradición oral campesina sobre el conflicto político, social y armado de Colombia', Agencia Prensa Rural, 2011. http://prensarural.org/spip/spip.php?article5176 (visto en septiembre de 2012).

[6] Camilo García, 'Lo sagrado y la violencia. Raíces de la violencia actual en Colombia',  Revista Numero. http://www.revistanumero.com/38sagra.htm (visto en octubre de 2012)

[7] Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, 'Costos y efectos de la guerra en Colombia', 2011. http://alfresco.uclouvain.be/alfresco/d/d/workspace/SpacesStore/c54acc30... (visto en septiembre de 2012), p. 14.

[8] Ibid, p. 16. Ambas cifras rondan el billón.

[9] Ibid, p. 25.

[10] VerdadAbierta.com, 'Paramilitarismo y conflicto armado en Colombia. Paramilitares continúan atacando a defensores de Derechos Humanos', 2011. http://verdadabierta.com/bandera/index.php?option=com_content&id=3901 (visto en septiembre de 2012).

[11] Elmundo.com, 'Convivir, la seguridad en manos de los ilegales', 2012. http://www.elmundo.com/portal/movil.detalle.php?idx=178431 (accessed September 2012)

[12] VerdadAbierta.com, 'Paramilitarismo y conflicto armado en Colombia. Batallas de hombres en cuerpos de mujeres', 2009. http://www.verdadabierta.com/nunca-mas/41-violencia-contra-mujeres/801-b... (visto en septiembre de 2012).

[13] Ibid.

[14] Lapluma.net, 'IV Semana por la Memoria: Mujeres y Guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombiano', 2011. http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=2... (visto el 31 de mayo de 2013).

[15] Elespectador.com, 'Pobreza en Colombia afectó al 34,1% de la población en 2011', 2012. http://www.elespectador.com/economia/articulo-346885-pobreza-colombia-af... (visto en septiembre de 2012).

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