Prefacio del Editor

en
es

Howard Clark, presidente de la
Internacional de Resistentes a la Guerra (WRI-IRG)

Cuando el apartheid en Sudáfrica
ilegalizó que se incitara a la objeción de conciencia, fue una
mujer, Sheena Duncan, presidenta del Black Sash, quien vio la
oportunidad: seguía siendo legal cuestionar la conscripción, y
montar una campaña de este tipo podría abrir nuevos espacios para
la lucha por una Sudáfrica no racista. La oposición al
reclutamiento reuniría a muy diversos grupos sociales, especialmente
de la comunidad blanca (pues sólo los hombres blancos eran
reclutados), sirviendo, al tiempo, para demostrar que un sector de
dicha comunidad estaba comprometido con la lucha contra el apartheid.
En 1983 la Asamblea Anual de Black Sash lanzó una campaña contra el
reclutamiento, dando lugar, de esta manera, a que en 1984 surgiera la
End Conscription Campaign (ECC; campaña contra el reclutamiento).
Aunque ésta fue prohibida en 1986, hasta que se vino abajo el
sistema del apartheid, continuaron organizando la resistencia blanca
al militarismo del apartheid, en colaboración con la red que existía
de Grupos de Apoyo a los Objetores de Conciencia. Sólo los hombres
tenían que hacer el servicio militar, y por lo tanto sólo a ellos
se les encarcelaba por objeción de conciencia; sin embargo, en los
años ochenta, decenas de mujeres del ECC fueron detenidas también,
y algunas retenidas, además, durante meses.

No era la primera vez que las mujeres
tomaban la iniciativa de montar una campaña contra el reclutamiento
militar. En la Gran Bretaña del siglo XVIII, se produjeron dos
masacres poco conocidas, en Hexham, Inglaterra, 1761 y Tranent,
Escocia, 1797: los soldados aplastaron las protestas contra el
reclutamiento, que habían sido organizadas principalmente por
mujeres, y en las que varias activistas fueron asesinadas. En Estados
Unidos, en la Primera Guerra Mundial fueron ellas quienes fundaron
las dos campañas más importantes que hubo contra el reclutamiento:
en 1915 Jessie Wallace Hughan (quien posteriormente fundaría la Liga
de Resistentes a la Guerra o War Resisters’ League, WRL) montó la
Liga contra el Enlistamiento y en 1917 Emma Goldman fundó la Liga
“NO a la conscripción”. A su vez, en Australia, el Ejército de
Paz de las Mujeres lideró la campaña que derrotó al gobierno en
dos referéndums, en 1916 y 1917, referéndums que si hubieran sido
ganados por éste, habrían abierto la puerta al reclutamiento de la
población para servicios en el extranjero.

La presente antología llega con mucho
retraso en varios sentidos. En primer lugar, a la hora de ofrecer un
reconocimiento a esta parte relativamente desconocida de la historia
del antimilitarismo, la de la participación de las mujeres. En
segundo lugar, para la propia Internacional de Resistentes a la
Guerra (WRI-IRG) como red internacional pacifista. Fundada en 1921,
la IRG ha estado dominada por los hombres la mayor parte de su
existencia a pesar del papel destacado de las mujeres en sus grupos
afiliados, y a nivel internacional con alguna excepción, como que
Grace Beaton fuera Secretaria General de esta red internacional
durante más de dos décadas. Desde 1972 se han estado realizando
esfuerzos conscientes para cambiar esta situación, primero con la
introducción del uso de lenguaje inclusivo (visibilización de las
mujeres en el lenguaje) y desde 1976, con la organización de
reuniones internacionales de las mujeres de la IRG, normalmente en
colaboración del Movimiento Internacional de Reconciliación
(IFOR-MIR). Su segunda reunión, celebrada en Escocia, sirvió como
preludio al resurgimiento de un movimiento de paz internacional de
las mujeres en la década de los años ochenta, y generó una
influyente declaración, “Insumisas al Servicio Militar” (texto
incluido en la presente antología). Las mujeres británicas que
habían asistido a estas reuniones decidieron formar el Grupo de
Estudio “Feminismo y Noviolencia”, y la IRG copublicó
posteriormente su trabajo, “Piecing It Together” (buscando las
conexiones, resolviendo el puzzle), ahora disponible en Internet en
http://wri-irg.org/pubs/Feminism_and_Nonviolence.
Más tarde, en 1986, se formó el Grupo de Trabajo de las Mujeres de
la IRG, para trasladar estos análisis a la internacional y también
para atraer a más mujeres activistas a la red. En 1987 la IRG
organizó el seminario “Negarse a preparar la guerra: la
nocooperación y la objeción de conciencia” en respuesta al
planteamiento feminista de que era necesario considerar “la
objeción de conciencia desde una perspectiva más amplia”. Aquel
seminario mostró que se había renovado el interés por el Plan
Anti-Guerra que Bart de Ligt presentó en la IRG en 1934, pero se
incluía esta vez el análisis feminista. Las mujeres siempre han
tenido papeles vitales en la construcción del rechazo a la guerra,
en objeción fiscal (la negativa a pagar impuestos para la guerra),
negándose a participar en cualquier tarea que pudiera relacionarse
con la guerra y formulando una crítica a su justificación cultural.

Un tercer sentido, mucho más
inmediato, en que esta antología llega con retraso es que su
gestación se ha prolongado considerablemente. Se concibió como
parte del programa de la IRG llamado Derecho a Negarse a Matar (RRTK,
en inglés), y en un primer momento se pensó que la antología
podría estar lista para el seminario “Género y militarismo” del
año 2007, que organizaba la IRG y New Profile, su grupo afiliado
israelí. Lo presentamos finalmente en gran medida gracias al trabajo
de dos pacientes comadronas, Ellen Elster y Majken Jul Sørensen,
miembras del Ejecutivo de la IRG que tomó la decisión de publicar
esta antología, y gracias también al continuado trabajo de Andreas
Speck, quien trabaja en el programa RRTK en la sede de la IRG, en
Londres.

La publicación de la presente
antología es indicativa de que en la IRG continúa comprometida con
su apoyo a las objetoras y a la apertura de espacios donde puedan
reunirse, y comprometida con abordar el tema del militarismo desde
las consideraciones del género, tanto en los programas donde existe
apoyo ecónomico para contratar a activistas (como el RRTK y
“Nonviolence for a change”, noviolencia para variar, o por el
cambio, que promueve la acción noviolenta para luchar contra las
causas de las guerras), como de manera más general, en el conjunto
de la red de la IRG.

Publicado en: Objetoras de conciencia. Antología

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