La OTAN cumple 60: 
De una alianza defensiva a una alianza para intervenciones militares.


Ya en 1991, con la Declaración de Roma, la OTAN adoptó una nueva orientación estratégica. Un ataque desde el Este ya no era probable, por lo que se formularon como “nuevos riesgos” las consecuencias de las difi­cultades económicas, sociales y polí­ticas de Europa Central y del Este, ante las que la OTAN tenía que estar preparada.


En base a esta nueva definición, el “pacto de defensa” empezó a tomar parte en numerosas intervenciones militares “fuera de zona”. A partir de julio de 1992, la OTAN desplegó buques de guerra en el Adriático para vigilar el embargo de armas contra Serbia y Montenegro y, más tarde, para imponerlo. Éste fue el inicio de un proceso que llevó, en primer lugar, a la intervención militar de la OTAN en Bosnia y, finalmente, al bombar­deo de Yugoslavia, contrario al derecho internacional, y a la intervención militar de la OTAN en Kosovo.


Actualmente, la OTAN actúa militar­mente en numerosos países. En Afga­nistán desde 2003, con cerca de 60.000 soldados, en Kosovo desde 1999 con aproximadamente 16.000, en el Mediter­ráneo desde octubre de 2001 con hasta 2.000 soldados en la operación Active Endeavour, y en Irak desde agosto de 2004 con una misión de entrenamiento con 140 efectivos. Con esta movilización, la OTAN apoya y legitima los hechos consumados de la ocupación estado­unidense-británica y el Gobierno iraquí designado. La “operación anti-piratas” ante las costas de Somalia fue trans­ferida el 12 de diciembre de 2008 a la Unión Europea y actúa ahora bajo el nombre de ATALANTA.


De estas movilizaciones militares, la de Afganistán es clave. La Alianza actúa en ella con cada vez mayor agresividad y falta de consideración. Así, cada día que pasa se ve más claramente lo que consi­guen las ocupaciones: brutalizar a la so­ciedad, crear más miseria y sembrar la muerte con sus bombardeos. Entre enero de 2006 y julio de 2008, más de 1000 civi­les afganos han sido víctimas directas de las acciones militares de la OTAN y de EE UU.
A través de la colaboración civil-militar que se practica en Afganistán, incluso la ayuda al desarrollo se ve envuelta en las acciones bélicas de la OTAN. Caritas In­ternacional criticaba en junio de 2008 que “el reparto de los fondos de ayuda no está vinculado a las verdaderas necesi­dades de ayuda, sino que se orienta más a la lucha contra la sublevación”. En la cumbre de la OTAN en Bucarest se deci­dió que la lucha civil-militar contra la suble­vación pasara a ser un punto central de las actuaciones presentes y futuras de la OTAN.





Participación nuclear


Una parte de la estrategia actual de la OTAN es la participación de Estados no nuclearizados en el armamento nuclear de la OTAN. El documento estratégico de 1999 subraya la “urgencia” de una mayor “participación... de los miembros euro­peos de la Alianza en los cometidos nu­cleares, el emplazamiento de fuerzas nu­cleares en sus territorios en tiempos de paz y la adopción de medidas de gestión, vigilancia y consulta” y manifiesta que “la Alianza... mantendrá por ello la correspon­diente fuerza nuclear en Europa”.


En consecuencia, EE UU tiene desta­cadas armas nucleares en Büchel, Alema­nia; Kleine Brogel, Bélgica; Volkel, Holan­da; Aviano y Ghedi-Torre, Italia, así como en Incrilik, Turquía. La "participación nu­clear” permitiría, en caso de guerra, que pilotos de un Estado no nuclearizado, que forma parte de un tratado de no pro­liferación nuclear, pudieran usar armas nucleares, lo que constituiría una viola­ción del tratado.



Una nueva estrategia de la OTAN: más intervenciones militares


Evidentemente, la OTAN no va a Estrasburgo y a Baden Baden sólo para celebrar el aniversario. Por encima de todo les interesa seguir desarrollando la OTAN como un agresivo pacto de inter­vención, tal y como se puso en marcha con la Declaración de Roma de 1991. Por ello se abrirá en esta cumbre la discusión sobre una nueva estrategia que sustituirá en 2010 - si todo “anda bien” - la estra­tegia vigente hoy en día y que se instauró en 1999 durante la guerra de Kosovo.


Los puntos clave de la nueva estra­tegia fueron divulgados en 2007 por cinco ex altos oficiales de la OTAN en un documento titulado Hacia una estra­tegia maestra. El análisis de riesgos de dicho documento se vuelve más global y ve los riesgos futuros sobre todo en el fundamentalismo religio­so y político, el lado “oscuro” de la globalización (terrorismo interna­cional, crimen organizado y la pro­liferación de armas de destrucción masiva), así como en el cambio climático y la seguridad energética (control de recursos y movimientos populares resultantes del cambio climático y los conflictos asociados al mismo). Para estar armados ante estos desafíos, la OTAN, según los autores del documento, debería man­tener la opción de primer uso de armas nucleares.


Con el fin de tener capacidad de actuación como alianza, los autores también recomiendan que se renuncie al principio de consenso en la toma del de­cisiones del club de la OTAN, a favor de las decisiones por mayoría, lo cual signi­fica una actuación más rápida mediante la abolición del derecho a veto de los Estados miembros. De especial impor­tancia es la abolición del derecho nacio­nal a no participar en operaciones de la OTAN, el cual, por ejemplo, “perjudica” la intervención en Afganistán. En base a ello, en el futuro, aquellos miembros que no participen en una movilización no podrán tomar parte en las decisiones.


El derecho internacional se vería asimismo aún más socavado por el uso de la fuerza sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU siempre que “sea necesaria una actuación inmediata para proteger un gran número de vidas humanas”. Si bien estas propuestas no son aún, a fecha de hoy, oficiales, sí se puede suponer que tendrán un papel im­portante en las próximas discusiones.


Mientras EE UU se afana a erigir una defensa a base de mísiles con bases en Polonia y en la República Checa, la OTAN aspira al desarrollo de un sistema propio de defensa con mísiles. Éste tam­bién será uno de los temas a tratar en la cumbre de abril de 2009 en Estrasburgo y Baden Baden.


Otro aspecto del desarrollo futuro de la OTAN es la continuidad de su expan­sión, especialmente hacia el Este. Así, es de prever que en la cumbre ya serán definitivamente aceptados los nuevos miembros Albania y Croacia. Asimismo, la OTAN sigue dedicando esfuerzos a la anexión de Ucrania, Georgia, Macedonia y Bosnia Herzegovina, con los que ya existen tratados de colaboración con vistas a una entrada definitiva en la OTAN.


Andreas Speck

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