Soñando con la paz en Yemen

Abdulhakim Al-Ansi, Ayudante de Comunicación, Fundación CARE en Yemen
Abdulhakim Al-Ansi, Ayudante de Comunicación, Fundación CARE en Yemen

06:30 a.m.: Está amaneciendo y suena mi móvil por lo que me despierto a un nuevo día en Yemen. Hace 6°C afuera, lo que hace más difícil salir de la cama. Sin embargo, sé que tengo un día duro por delante, así que me levanto y pongo a hervir dos ollas de agua. Una es para el tan necesario café y la otra es para darme una ducha caliente ya que la energía solar que genera mi edificio no es suficiente para hacer que los calentadores eléctricos funcionen.

07:00 a.m.: Vestido y bebiéndome mi café, espero a mi vecino Ameen. Él tiene un minibús con el que me traslada a la oficina. El minibús de Ameen funciona con gas natural, no con combustible, por lo que él tiene más posibilidades de llenar el depósito de su vehículo respecto a otros que consumen combustible. Ya escucho el claxon, es hora de irme.

07:15 a.m.: Usualmente, de camino a la oficina, repaso declaraciones, reportajes y otros documentos importantes. Leo las últimas novedades sobre el cierre de puertos intentando encontrar alguna señal de mejora. De repente, Ameen detiene el minibús. Levanto la vista para ver qué sucede y veo que la calle está bloqueada por automóviles haciendo cola para obtener combustible. Tenemos que usar el otro carril de la carretera, que ahora es de doble sentido. Mientras vamos pasando a algunos automóviles, veo gente durmiendo dentro de sus vehículos. «Deben estar muertos de frío», pienso internamente hasta que veo una larga fila de gente durmiendo en la acera esperando que la gasolinera abra. Así es cómo las calles pueden mostrarte mejor el impacto del bloqueo en comparación con algunos informes. Me siento triste e impotente por lo que acabo de ver y entonces abro la ventana del minibús para sentir cuánto frío hace fuera. ¡Hace frío de verdad!

07:55 a.m.: Hay un camino bastante largo desde mi casa hasta la oficina, el cual suelo recorrer entre 30 y 40 minutos. Llego finalmente a la oficina y mi compañera Hind ya me está llamando. Debe haber algo urgente que me tiene que contar. Un cálido «buenos días» y muchas sonrisas es lo que ves una vez que cruzas la puerta, entras a la oficina y te sientas en tu despacho. A pesar de no haber nada a nuestro alrededor que nos haga felices, sí compartimos un ánimo excelente. Tras otro café mañanero con Hind, preparamos nuestras listas de tareas para el día.

09:00 a.m.: En mi pantalla aparece una larga lista de correos por lo que me aseguro de revisar todos los marcados con «solicitud urgente». Este es el tema que más se utiliza en los correos, por lo que te das cuenta una y otra vez de que estás trabajando en una emergencia constante. Los medios de comunicación piden entrevistas, nuevos vídeos y testimonios a los compañeros de la Fundación CARE de nuestras oficinas… y la lista sigue y sigue. Parece que tenemos mucho trabajo que hacer y la mejor forma de terminar es empezar de inmediato.

11:00 a.m.: Durante estas dos horas en la oficina, Hind y yo hemos estado entrando y saliendo constantemente de la oficina del Director. Él es quien concede las entrevistas, haciendo que el mundo conozca la situación, de la que he sido testigo esta mañana. No paran de llegar informes y otras novedades informando del aumento del precio de los alimentos y que la tasa de cambio se dispara cada día más. Cojo la cámara y voy al supermercado más cercano, está casi vacío. Me meto y comienzo a mirar los precios del azúcar, el arroz, la leche, el trigo y el aceite vegetal. Hind también viene y se pone a hablar con algunos clientes para recoger sus testimonios. Después de hacer unas cuantas fotos, volvemos de inmediato y continuamos trabajando con el material que tenemos.

1:00 p.m.: Es la hora de comer y me reúno con algunos compañeros en la cocina para comer y charlar. Encuentro muy interesantes nuestras comidas diarias. Pagamos mensualmente nuestras comidas, que son enviadas a la oficina por una mujer que las prepara en casa. Durante el descanso para comer, puedes encontrar a la mayoría alrededor de la mesa comiendo lo mismo, charlando sobre el ataque aéreo de la noche anterior y sobre el precio del combustible. Creo que compartir nuestros puntos de vista es una buena forma de lidiar con las duras condiciones en las que vivimos.

1:30 p.m.: Estoy de vuelta en mi escritorio bebiéndome una taza de té mientras diseño algunas imágenes, edito fotos y contesto correos. Nuestro Director se acerca para informarnos de que ha finalizado con éxito su entrevista de hoy con una estación de radio holandesa. Me siento genial al saber que la gente en los Países Bajos ahora tiene una idea sobre la crisis que los yemeníes estamos atravesando.

2:30 p.m.: El horario laboral normalmente termina a las 3:30 p.m. pero aún me quedan algunas secuencias y fotografías que tengo que subir a la red. La conexión a internet de Yemen es muy mala, por lo que normalmente espero a que mis compañeros ya no estén en la oficina y es entonces cuando empiezo a subirlo todo, aprovechando que la conexión es un poco más rápida.

5:00 p.m.: Todos se han ido ya de la oficina, pero lamentablemente aún no logro conseguir que los vídeos y las imágenes suban. Ojalá la velocidad de internet aumentase en lugar del precio de la comida y el combustible.

6:00 p.m.: Todas las entrevistas para los medios de comunicación están listas y, ¡buenas noticias!, solo faltan 30 minutos para que mi material termine de subir. Salgo a comer un sándwich y a pasar algún tiempo charlando con los guardias. Siempre es agradable hablar con personas de todos los ámbitos de la vida ya que creo sinceramente que son la verdadera fuente de información.

6:30 p.m.: Por fin ha subido todo el material, se han presentado los testimonios y ahora puedo irme a casa para descansar un poco. Estoy de pie en la acera esperando un taxi. Ahora hace más frío y las únicas luces encendidas provienen de las tiendas y los faros de los automóviles. Solía pagar 1200 Rial (4€) por el mismo viaje y ahora tengo que pagar 2000 Rial (6,75€) debido a la crisis del combustible. Una vez que estoy dentro del automóvil, me siento exhausto e incapaz de caminar. Pasamos por la misma gasolinera que vi por la mañana y aún hay gente haciendo cola para conseguir combustible, quizás sean incluso las mismas personas que había antes. Supongo que están listos para pasar otra noche en la calle.

7:00 p.m.: Es fantástico estar de nuevo en casa, tras un día ajetreado. Paso la mayor parte del tiempo con mi madre, hablando sobre lo que hemos hecho en el día, poniéndome en contacto con algunos amigos y ayudando a hacer la cena para la familia.

11:00 p.m.: Mañana es viernes, fin de semana en Yemen, y tengo que ir a la gasolinera para hacer cola y conseguir combustible. Con algo de suerte, esta vez tendré éxito ya que el pasado viernes hice cola durante 7 horas y no conseguí nada. Pongo la cabeza sobre la almohada, satisfecho y esperanzado de poder despertar en un nuevo día de paz. Puede que digas que soy un soñador, igual que John Lennon cantaba en su famosa canción Imagine, pero seguiré soñando con un Yemen pacífico, en nombre de toda la gente de este país.

Información del autor

Abdulhakim Najm is Communications Assistant in CARE International Yemen, working closely with most affected people from the field.

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