El miedo a la represión política

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El miedo a la represión política


La ’única forma de relativizar las situaciones, de asumir los riesgos reales que existen, teniŽndolos en cuenta y cuid‡ndose, sin que el miedo lo invada todo es aprender sobre ellos y trabajarlos.

Posiblemente tod@s sepamos lo que es el miedo por propia experiencia. Se puede sentir miedo a que te puedan capturar, a la violencia de la polic’a, a una detenci—n... El miedo puede serlo a lo desconocido o a lo conocido. Suelen entremezclarse y el primero genera mucha incertidumbre que a su vez genera m‡s sufrimiento. En general cuanto m‡s clara sea la amenaza mejor se le puede hacer frente.

+Partes del miedo: -La sensaci—n de ser vulnerable: de desprotecci—n, de que f‡cilmente se puede sentir da–o. -El estado de ÒalertaÓ: de tensi—n por lo que pueda suceder, que lleva a estar continuamente en guardia. -La impotencia individual: sensaci—n de no poder hacer nada, que lo que suceda no depende de ti. -La alteraci—n del sentido de la realidad: no saber realmente d—nde est‡ el peligro que aparece como amenaza difusa, d—nde est‡n los l’mites o quŽ es lo que realmente sucede.

+Consecuencias de la experiencia de miedo: -reconocimiento del riesgo (hasta d—nde se puede llegar...). -reacciones corporales (palpitaciones, ahogos, respiraci—n r‡pida, ÒalgoÓ por el est—mago...). -fantas’as (el miedo es como un filtro que hace ver las cosas de otra manera). -realimentaci—n del temor (sobre todo el miedo que no se afronta alimenta, aœn m‡s, el miedo). -desorganizaci—n de la conducta (impulsividad, lleva a hacer las cosas sin pensar).

+Miedo positivo y negativo. El miedo no siempre es negativo, visto positivamente es un mecanismo de seguridad, permite tomar precauciones en situaciones de amenaza. Negativamente puede producir: -par‡lisis (abandonar el colectivo, quedarse en casa, paralizarse ante una situaci—n violenta...). -obsesi—n (de que te persiguen, desconfiar injustificadamente de compa–er@s...). -culpabilidad (sentirse culpable o cobarde por sentir miedo, por no haber hecho tal cosa...).

+Afrontar el miedo. -mantener una postura activa (para evitar el consumo de energia vital que genera angustia y te domina.)afrontando directamente la situaci—n que la produce (quiza es posible tomar precauciones, cambiar h‡bitos...) y afrontando las consecuencias o intentando mantener el control y evitando comportamientos impulsivos (relajarse, pensar repitiŽndote que puedes mantener el control...). -trabajar los miedos, trat‡ndolos al menos desde cuatro puntos: reconocerlos (el paso inicial para afrontarlos es ser consciente de ellos), analizarlos (para evaluar su base real), socializarlos (para hacerlos conscientes y liberarse de la imagen deteriorada de un@ misma@ por sentir miedo), descomponerlos (para ver en que riesgos se basan y ver que se puede hacer para afrontarlos). -evitar posturas r’gidas. Con frecuencia los miedos se niegan (para no sentirse mal), se ocultan (para no preocupar al resto o no ser mal considerad@s), se hace como si no existieran, evit‡ndolos o rehuyŽndo temas o situaciones que los provoquen (Òmejor no hablarÓ, Òno tiene importanciaÓ, Òlo dejaremos para otra ocasi—n ahora no tenemos tiempoÓ,...). -compartir los sentimientos. Las experiencias de miedo generan muchos sentimientos y emociones que no pueden ser calificados de negativos s—lo por no atenerse a razones Òl—gicasÓ. Negativizarlos no resulve nada, al revŽs, genera prejuicios y complica aœn m‡s la situaci—n de quienes los sufren. Compartir un nivel m‡ emocional de la lucha nos alivia y fortalece. -promover la solidaridad. Las situaciones l’mite no las vivimos a solas, sino en grupo, por tanto el grupo puede ser un gran recurso para hacerle frente al miedo. El grupo, un espacio para la confianza y la aceptaci—n, es muy œltil para hacerle frente al miedo solidariamente, favorece el refuerzo ideol—gico, creando un espacio de apoyo mœtuo prest‡ndonos mutuamente fuerzas, controlando las reacciones impulsivas, ofreciendo soluciones...

Noviolencia no es lo mismo que no-violencia, no es la mera antiviolencia. La noviolencia no consiste en condenar la violencia, sino en superarla. Se trata de una bœsqueda de nuevas formas de organizarse, relacionarse, enfrentarnos a los conflictos y regularlos de forma que la violencia sea superada. Se trata de romper con la espiral de sufrimiento. Por eso ser o actuar de forma noviolenta no significa enviar al infierno a todo aquel que haga uso de la violencia, significa investigar otras v’as, proponer nuevas soluciones, ensayar mŽtodos distintos. El punto de partida de la noviolencia es el an‡lisis profundo de la violencia. Cuando se ha comprendido cada situaci—n en la que se impone la violencia, entonces se entiende la noviolencia. Porque donde hay injusticia hay violencia. Por esta raz—n la noviolencia activa se propone atacar la violencia de ra’z, es decir, eliminar las causas de la violencia y de la injusticia que la provocan. Hallar armas incruentas eficaces para entablar la batalla contra la injusticia es nuestra tarea principal.


UNA ACCIîN DIRECTA NOVIOLENTA por..


-Inteligencia: Ante el uso de la violencia nos situamos en evidente desventaja. ÀFrente al poder armado capitalista que fuerza bŽlica de similar potencia cabe oponer? Sin embargo, con la Noviolencia elegimos los medios que nos benefician, les arrastramos a un terreno para el que no est‡n preparados. -Eficacia: Los valores que proponemos no son un objetivo id’lico a conseguir en una ut—pica sociedad perfecta (tan deseable como dif’cilmente realizable) a la que es posible llegar por todos los medios y a cualquier precio, sino una realidad a vivir ya mismo como œnica garant’a para hacer posible ese proyecto social liberador. Ah’ radica la eficacia de la noviolencia al pretender un funcionamiento interno, contenidos y metodolog’a de acci—n coherentes con sus objetivos de transformaci—n. -Porque deslegitima el poder capitalista: Cuando empleamos la violencia se nos fuerza una y otra vez a justificarnos por utilizarla aludiendo habitualmente a razones de Žtica y moral de gran impacto social (planteamiento defensivo) y ofrecemos al Imperio un pretexto para justificar su propia violencia, reforzando a su vez el monopolio de su violencia o la idea de que es necesario un aparato militar o represivo que Òimponga o recupere la paz y el ordenÓ. Mientras que si utilizamos la Acci—n Noviolenta, ser‡ el sistema quien se ver‡ en la necesidad de justificar su violencia ante noostr@s y ante la opini—n pœblica, probablemente desacredit‡ndose y aumentando el eco de nuestra acci—n. -Por Integradora: Al alcance de cualquiera, porque nuestra existencia es demasiado importante para dejarla en manos de Žlites. Porque confiamos en la capacidad humana de autoorganizarse en libertad y asumir responsabilidades. Porque delegar favorece el poder de unas personas sobre otras. -Receptividad y Credibilidad Social: Simplemente por actuar de forma noviolenta ganamos simpat’as, credibilidad, receptividad y cierta complicidad en amplios sectores sociales. Facilitamos nuestra comunicaci—n con nuestro entorno y el proceso de sensiblizaci—n y participaci—n social. - Para no caer en la espiral de la Violencia: La violencia estructural genera una violencia de respuesta que a su vez produce una violencia represiva y as’ sucesivamente, enred‡ndonos en una Espiral de la Violencia (Acci—n-Reacci—n-Acci—n) que suele frenarse ante la aniquilaci—n o amedrentamiento de la parte m‡s dŽbil (la historia as’ lo demuestra). La Noviolencia supone un enfrentamiento directo y radical contra los abusos del poder, pero no deteriora tanto las relaciones sociales por lo que el punto de partida es mucho m‡s favorable para edificar el futuro. -Porque es desobediente: La noviolencia al impulsar la desobediencia social y tratar de ejercitar la democracia de base, de crear espacios autogestionados y l’neas de actuaci—n alternativas, no limit‡ndose a la denuncia destructiva, socaba la sumisi—n que alimenta al sistema. Obedecer al Poder nos convierte en parte de Žl al contribuir a mantenerlo. Si comprendemos que somos parte del problema por colaborar con la injusticia (aœn a rega–adientes), podemos ser la soluci—n si dejamos de colaborar con la misma. -Porque es consciente: La noviolencia, l—gicamente, no desea la represi—n, pero advierte sobre estar preparad@s para afrontarla. Aunque la prioridad es crear alternativas de forma constructiva, la noviolencia no elude la confrontaci—n porque hacer visible un conflicto es comenzar a resolverlo y adem‡s la represi—n nos amenaza en cuanto llevamos nuestra alternativa a la pr‡ctica. Si desobedecemos y no nos reprimen, mejor que mejor, un espacio libre que ganamos. Pero si nos reprimen estamos dispuest@s a conseguir la m‡xima rentabilidad y que suponga mayor coste reprimirnos que no hacerlo. Por otra parte la represi—n no debe condicionar nuestra acci—n ni los objetivos programados. Si nos dejamos absorver por la denuncia anti-represiva cada vez que el Poder ejerza su represi—n contra nosotr@s, nos convertiremos en sus t’teres (ser‡ el poder y no nosotr@s quien tenga siempre la iniciativa) al hacernos abandonar nuestros objetivos. -Porque es creativa, original, ilusionante, divertida... Si ensayamos herramientas alternativas, mŽtodos distintos estamos creando una nueva forma de entender y hacer pol’tica que descubre y ejercita facetas de nuestra propia vida favorecedoras de nuestro desarrollo individual, algo imprescindible para la transformaci—n colectiva. Si exploramos formas nuevas de comunicaci—n social con la acci—n pol’tica, si buceamos en nuestro ilimitado potencial creativo colectivo es obvio que acabaremos o empezaremos por divertirnos. Y quŽ mejor instrumento de comunicaci—n que una sonrisa, y quŽ mejor manera de cambiar el mundo que levantando barricadas de sonrisas...

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