Página inicial de la IRG > Publicaciones > el fusil roto > No.30 (parcial)
En la Lista de Presos por la Paz no se pueden incluir a tod@s l@s activistas sociales noviolent@s encarcelad@s por la búsqueda de la paz, la libertad y la justicia. Por eso, todos los años la IRG decide poner especial énfasis en una lucha concreta. Much@s tibetan@s han intentado buscar métodos noviolentos para rechazar la ocupación china, afrontando una dura y prolongada represión. Much@s tibetan@s también han sido enviados al exilio, y se habla cada vez más de la necesidad de la lucha armada (No hay posibilidad de que se produzca una intervención militar de la ONU ! ). DOMINIQUE SAILLARD hace un llamamiento para apoyar la lucha noviolenta existente en Tibet -antes de que sea demasiado tarde-.
"El Departamento de Justicia Chino ha liberado, bajo libertad condicional o por una sentencia conmutada, a cuatro criminales en Tibet". Con estas palabras, la agencia de noticias oficial Xinhua informaba, el 6 de Novienbre, sobre la liberación de cuatro presos políticos tibetanos, junto a cuatro disidentes chinos.
La noticia se produjo tan sólo unos días antes de que se programara una reunión entre el presidente Jian Zemin y el de los EEUU, Bill Cinton, en el seno del foro de Coperacion Economica de Asia-Pacífico a celebrarse en Indonesia, lo cual supone la última oportunidad de Pekín para dar un empujón a su readmisión a su mas alto nivel en el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles ( GATT ).
Este cambio de actiutd, que tenía como objetivo apaciguar las críticas por su informe de derechos humanos, contrasta con el cruel tratamiento que ha recibido el movimiento de resistencia tibetano desde que se produjera la invasion china en 1959. El gobierno tibetano en el exilio ha calculado en más de un millón el número de personas que ha muerto como resultado directo de la ocupación.Según fuentes independientes, más de 500 pres@s polític@s en la actualida languidecen en Tibet en diferentes prisiones y en los llamados campos de reeducación a través del trabajo. A much@s de ell@s les son impuestas sentencias desmesuradamente largas (llagando a 28 años en unos de los casos ) por gritar o escribir lemas a favor de la independencia en manifestaciones totalmente noviolentas que, con frecuencia, duran tan sólo unos minutos, pues l@s participantes son arrest@dos por la policía china.
A pesar de que al gobierno chino mantien un secreto estricto sobre los nombres y el número de pres@s políticos tibetan@s algun@s activistas clandestin@s arriesgan el ser condenad@s a largas sentencias de carcel, incluso sus vidas para sacar información fuera del país.
Tales protestas tienen como consecuencia largas sentencias de cárcel, algunas veces de muerte, y casi siempre un tratamiento cruel y degradante a manos de policías y funcionarios de prisiones. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han dado cuenta de violaciones por parte de soldados o realizadas con porras eléctricas, ataques de perros entrenados de forma especial, suspensiones de árboles en forma prolongada, fuertes palizas, laceración de pezones y otras formas de tortura y humillación sexual que no se dan en el caso de los presos varones.
Debajo de esta fachada, no obstante, much@s observador@s temen que China intentará, tanto como le sea posible, colocar una pesada losa sobre cualquier signo de descontento generalizado y aumentar esfuerzos a la hora de silenciar el movimiento de resistencia tibetano. Durante el periodo que China estuvo como candidata a celebrar los juegos olímpicos del año 2000, tuvo lugar una represión creciente, y esto podría suceder de nuevo a medida que Septiembre, cuando la Conferencia Mundial sobre Mujeres de la ONU se celebre en Pekín, se acerque.
Otro peligro subyace en el frágil estado de salud del nonagenario Den-Xiao-Ping, a cuya muerte se espera que comienze un difícil periodo de transición. Con el propósito de reducir un posible malestar político, las autoridades chinas impartirán, muy probablemente, órdenes muy estrictas al ejército y la policía en todo Tibet.
Dada la ambivalencia de muchos gobiernos extrangeros, más interesados en realizar tratados comerciales con China que en cuertionar de forma seria su actuación en Tibet, el movimiento de resistencia tibetano podría ser abandonado, en gran medida, a su suerte. En marzo del año que viene, el gobierno tibetano en el exilio llevará a cabo una consulta sobre el curso que la resistencia debería seguir en el futuro. Dado el fracaso de las negociaciones con l@s chin@s, alguna gente ya critican de manera abierta la estrategia noviolenta del Dalai Lama.
Por ello, la IRG ha escogido este año la trágica situación de los pres@s polític@s en Tibet para el Día de Pres@s por la Paz. El apoyo de las organizaciones sociales de base es necesario, ahora más que nunca. Cualquier presión que l@s activistas realicen en contra del gobierno chino y de los suyos podría ayudar a aliviar, de forma segura, el sufrimiento del pueblo del Tibet.
Tibet Support Group UK, 9 Islington Green, London N1 2XH, Inglaterra (Tel +44 171 359 7573; Fax 354 1026)
Tibet Information Network, 7 Beck Rd, London E8 4RE, Inglaterra (Tel +44 181 533 5458; Fax 985 4751; Correo elect.: tin@gn.apc.org)
L@s usuari@s de correo electrónico en redes APC pueden leer además las conferencias "tibet.info" y "tibet.news".
Los grupos de SKD en Estambul, Izmir y Ankara continuan operando de forma no oficial en sus labores de hacer posible una vía entre el "forzado combate armado y el silencio" después de 14 años de apatía en Turquía hacia la guerra en el "Sureste" -el área a la que se prohíbe llamar "Kurdistán".
A pesar de que -gracias al apoyo internacional a SKD- no hay activistas antimilitaristas en prisión actualmente, se prevén más juicios. Además de los activistas que públicamente han declarado su objeción, hay muchos otros que están pensando en esconderse para evitar su procesamiento o el llamamiento a filas para un ejército que está cometiendo atrocidades y destruyendo pueblos en el Kurdistán turco.
Los ataques a los Kurdos y también a otr@s que se oponen a la política gubernamental con respecto al Kurdistán han aumentado. Estos suelen llevarse a cabo por grupos de ciudadanos de extrema derecha en cooperación con las fuerzas de seguridad, como bien se conoce es el modelo de los regímenes represivos.
Como respuesta a estos hechos, se ha puesto en marcha una campaña muy en la línea de la francesa "Touche pas à mon pote" (no toques un pelo a mi amigo). El 9 de Noviembre, el aniversario del Kristallnacht Nazi, el SKD Izmir puso en marcha su propia variante: "Arkadasina Kokundurtma !" ( no dejes que le toquen un pelo a tu amigo!). El SKD ha hecho chapas, pegatinas y bolsitas de cuero con pitos -los pitos son tanto una protección contra un ataque como un símbolo.
El SKD Izmir ha puesto también en marcha un número de teléfono antifascista para apoyar a la gente que es atacada.
El grupo de Izmir realiza una publicación mensual con especial atención a la situación de los derechos humanos:
se puede conseguir en alemán por 25 marcos de: Connection e.V
Brüder-Grimm-Str 63
D-63069 Offenbach
Alemania
(Tel/Fax +49 69 845016)
El termino "insumisión" es la negación de otro: "sumisión". El prefijo "in" ante "sumisión" (del latin: "submissus") en lengua española viene a significar: desobediencia, falta de sometimiento o en clave positiva, parafraseando a E.Fromm, podríamos decir que la insumisión es un acto de libertad.
La población española, hoy en día, asocia la voz "insumisión" con el antimilitarismo, ser "insumiso" es ser antimilitarista. Este significado restringido del término no existía hace unos años, cuando el Movimiento de Objeción de Conciencia puso en marcha la campaña de desobediencia civil que bajo el nombre de "insumisión" es actualmente una pesadilla para el Gobierno español.
El movimiento antimilitarista sale a la luz en 1971 al producirse la detención de Pepe Beúnza, un objetor antimilitarista y cristiano, por negarse a realizar el servicio militar, obligatorio para todos los jóvenes varones. Su detención habia sido prevista. Se desarrolló con rápidez una campaña de solidaridad internacional de gran magnitud. En estos años se reclamaba un servicio civil alternativo al militar gestionado por los propios objetores.
En 1977, con el advenimiento de la actual democracia formal, se decreta una amnistía para todos los presos políticos, incluídos los objetores.
Por entonces en el seno del MOC se produce un debate tras observar la evolución de otros grupos de objetores en Europa occidental -especialmente el caso alemán. La conclusión a la que se llega es que aceptar un servicio civil alternativo al militar implica justificar de un modo indirecto la existencia de la conscripción militar. Sin esta última no se daría el primero. En alemania con un servicio alternativo desde la posguerra y con un importante porcentaje de objetores respecto al contingente militar, el Ejército -y por extensión el militarismo- tan apenas sufre mermas en cuanto a su legitimidad social.
El MOC apuesta por desobedecer el marco legal que el Estado español creó para tratar de integrar la disidencia representada por los objetores de conciencia.
La desobediencia civil promovida por el MOC adquiere distintas formas a lo largo de los años 80 -produciéndose un enfrentamiento cada vez más directo con las instituciones militares. El 20 de febrero de 1989 un pequeño grupo de objetores cargados de razón y coraje, tras una larga preparación, desafían al Ejército negándose a incorporarse en sus filas, a la vez que se niegan a realizar un servicio civil que indirectamente apuntala al militar. Nace la insumisión. Desde aquel día hasta hoy, finales de 1994, más de 10000 jóvenes se han declarado insumisos al militarismo.
El Estado, incapaz de aplicar sus propias leyes -preveen penas de 2 a 6 años de carcel- ha apostado por la represión selectiva (menos de 400 insumisos han sido encarcelados hasta la actualidad).
En los últimos años el Gobierno ha cambiado varias veces el marco legal que afecta a la represión de los insumisos. En 1991 dejaron de juzgarlos los tribunales militares, pues el Ejército sufría un claro desprestigio por ello. Los jueces civiles recibieron con mala gana el papel de ser los verdugos de los insumisos, lo que ha motivado la inobservancia de la ley penal entre los magistrados más progresistas (algunos han absuelto a los insumisos, otros han puesto penas simbólicas lejos de los 2 a 6 años previstos por la ley).
La represión, pese a su caracter selectivo y minimizado, ha supuesto un fuerte desgaste político para el Gobierno. Por esta razón, en 1993, el PSOE decide "endulzar" el encarcelamiento de los objetores.
El sistema penitenciario español establece tres graduaciones de los presos: el primer grado (tan sólo se pueden relacionar con los demás presos una hora al día, el resto del tiempo lo pasan en una "celda de aislamiento"), el segundo grado (conviven con el resto de los presos dentro de la cárcel) y el tercer grado (durante el día salen a trabajar o estudiar, por la noche están obligados a dormir en la cárcel, los fines de semana no acuden a dormir). Los objetores inicialmente estaban en segundo grado, pero en 1993 se decide su paso automático al tercer grado.
Este "regalo" gubernamental es percibido por el MOC como una "manzana envenenada" que pretende neutralizar su crítica antimilitarista, pués la sociedad civil no percibe con la misma nitidez la represión que supone el tercer grado, y a la vez sirve al Gobierno para intimidar a los jovenes -no desaparece la represión, simplemente se suaviza.
En este nuevo contexto la respuesta política del MOC ha consistido en agudizar la desobediencia civil extendiéndola al tercer grado. El 12 y 13 de diciembre de 1993 un grupo de insumisos encarcelados en régimen de tercer grado no acuden a dormir en sus cárceles. Los objetores permanecen encerrados en lugares públicos (universidad, parroquias, sindicatos, grupos vecinales,...) lanzando un reto al Estado: o represión seria (segundo grado) sumiendo el coste político consiguiente, o solución política (desaparición de la conscripción, reducción del gasto militar,...).
A lo largo de dos semanas la policía detuvo a los insumisos, pero entre tanto la prensa escrita nos dedicó sus editoriales, nos invitaron a programas de radio y aparecimos en las pantallas de televisión (a pesar de la censura).
Paralelamente el número de jóvenes que desean acceder al estatuto legal de objetor aumenta vertiginosamente. Existe una relación directa entre el inicio de la campaña de insumisión en 1989 y el aumento del número de objetores. En 1993 supusieron un 30% de los jóvenes llamados por el Ejército. En 1994 seguramente superará el número de soldados. La campaña de insumisión ha permitido publicitar la posibilidad de objetar.
El actual sistema militar español, fundado en el reclutamiento masivo, tiene sus días contados y el Gobierno es consciente de ello. Cuanto más aceleramos el proceso de cambio estructural militar, desde la insumisión, más disfunciones presentará el nuevo modelo militar al construirse de un modo precipitado.
El movimiento antimilitarista podrá aprovechar dichas disfunciones para continuar avanzando. Tras más de 20 años de duro trabajo el antimilitarismo en España ha logrado situarse en el primer plano del debate social. Durante 1994 más insumisos han desobedecido el tercer grado, en la actualidad casi 200 ocupan las cárceles de un estado que -en teoría- consagra la libertad ideológica. Buena parte de la sociedad española está escandalizada al contemplar a los insumisos como presos de conciencia.
La desobediencia civil al tercer grado es el último capítulo de una historia que comenzó de un modo muy distinto, cuando Pepe Beúnza en 1971 reclamaba un servicio civil. Ahora Beúnza visita las cárceles con objetores presos, objetores que se han negado a realizar el servicio civil que Pepe Beúnza reclamaba.
En 1971 la postura de Pepe era útil -permitía hacer critíca antimilitarista. Hoy en día el sistema pseudodemocrático la ha engullido, por esta razón ha sido necesario reinventar la objeción de conciencia, a través de la insumisión y después esta última mediante la desobediencia al tercer grado. En el futuro tendremos que continuar renovando la desobediencia civil -ya estamos debatiendo al respecto- desde la base de la democracia directa.
En un mundo dominado por la injusticia económica, la degradación medioambiental y la violencia estructural estamos obligados a nadar contra corriente.
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