RELATO DE UN JOVEN QUE SE
NIEGA A PARTICIPAR DEL EJERCITO, RECLUTADO ILEGALMENTE EN
BARRANCABERMEJA
Hoy quiero hacer un relato sobre la forma irregular de reclutamiento
forzado que esta perpetuando el ejercito de Barrancabermeja a todos los
jóvenes de esta ciudad, que el día domingo 3 de febrero del 2008 me
toco vivir.
Todo empezó como a las siete de la noche cuando mi madre me llamo a mi
trabajo y me dijo que tuviera cuidado que estaban reclutando de nuevo;
que hacia unos minutos había pasado un camión con un poco de jóvenes y
que uno de ellos se salto del camión para escapar pero los soldados lo
alcanzaron, lo golpearon e insultaron, que lo montaron al camión casi
inconsciente. Entonces yo le dije a mi madre que no se preocupara que
yo salía a las nueve y me iba derecho para la casa, cuando termine mis
labores me vine en mi cicla. Cuando llevaba unos veinte minutos de
recorrido se me atravesaron unas motos que casi me hacen caer contra el
pavimento e inmediatamente me pidieron la libreta militar entonces yo
les dije que no la tenia. Que no había tenido el dinero para comprarla
y que en el momento yo estaba estudiando, me preguntaron que donde? y
les dije que en el SENA de Barrancabermeja ellos respondieron que eso
no valía, que si yo estuviera estudiando en una universidad todavía,
pero en el SENA valía mierda, que me montara a la moto, yo les dije que
no, que yo venia cansado del trabajo y que al día siguiente tenia que
estudiar a las seis de la mañana ellos respondieron que eso a ellos no
les importaba que me subiera o me subían, al momento se acerco un cabo
y saco unas esposas del bolsillo dijo que me amarraran a la moto y me
subieran, entonces yo les respondí que por que me iban a marrar de la
moto si yo no era un delincuente. "Lo que pasa es que ustedes me
quieren llevar contra mi voluntad" Les dije. y que además ellos estaban
ahí para protegernos no para agredirnos, el cabo solo dijo súbanlo
súbanlo; que todas las motos deben llevar uno y así me cogieron entre
dos me montaron, el cabo les dijo si se baja alcáncelo y enciéndalo a
pata y nos fuimos a recorrer la ciudad en busca de mas jóvenes para
reclutar; en todas las partes donde veían un joven paraban y el que no
tenia libreta lo obligaban a montarse observe dos casos que me
parecieron muy injustos uno fue que llegaron a la casa de un joven y lo
sacaron a sabiendas que el les dijo que estaba solo con la abuela que
la cuidaba, el otro fue cuando llegaron a una cancha donde jóvenes
jugaban futbol, y los radiaron y se llevaron varios a las malas, de ahí
nos dirigimos al barrio el Boston donde queda una base, allí llegamos y
nos encerraron el un cuartico pequeño que uno no podía casi respirar y
nos advirtieron que si intentábamos escapar nos encendían a plomo
pasamos la noche allí como a las seis nos despertaron y nos sacaron
para afuera; después llegaron las madres de algunos compañeros entre
esas la mía que me trajo el carnet del SENA y me dijo que hablara con
el sargento para ver si me dejaban ir, pero a ella no la dejaban
entrar, el sargento me dijo que el ya no podía hacer nada que ya nos
tenían reportados, como a las ocho de mañana llego un camión y nos
embarcaron para la base del quemadero; allá también nos encerraron en
un cuarto. mi madre también llego ahí pero le dijeron muy groseramente
que ahí no habían traído a nadie; nos negaban, después de un rato nos
montaron a otro camión y nos llevaron hacia el Centro, allá llegamos y
nos sentaron en el piso y nos pusieron varios dragonientes al lado para
vigilarnos, allá se escuchaban diferentes formas como los habían
reclutado muchos decíamos que no queríamos prestar el servicio militar
y solo se reían y nos decían que de ahí salíamos para el monte a bolear
plomo muchos, decíamos que no nos gustaba nada de eso que no sabíamos
matar ni queríamos aprender ellos solo decían cuando estén en el monte
miran haber ni disparan, allí nos tuvieron como hasta las dos de la
tarde después nos pararon al sol un rato y nos dijeron que nos iban a
dar almuerzo, pero cual almuerzo dos cucharadas de arroz quemado y una
agua con azúcar a sabiendas de que muchos no habían ni desayunado.
Después nos pararon y nos sentaron el mismo lugar y si queríamos ir al
baño teníamos que ir acompañados por soldados, allí se veía de todo
pelaos suplicando que los dejaran ir, otros llorando, las madres
preguntando en las puertas también llorando y se los negaban, no
importaban los argumentos que si el hijo veía por padres, si estudiaba,
si eran hijos únicos, si eran desplazados etc. no importaba, ellos solo
decían hay que servirle a la patria y se reían de todos nosotros. Nos
decían que si era que éramos mujercitas. Así trascurrieron las cosas
hasta como las cinco de la tarde.
Después nos toco la entrevista con la psicóloga y empezaron a pasar uno
por uno a los de Barranca los dejaron por ultimo cuando me toco mi
turno yo ya tenia bien claro que decir por que había hablado con varias
personas que me habían explicado que eso era irregular, que si yo
estaba allí por la fuerza eso era como un secuestro, cuando me senté
con la psicóloga lo primero que hice fue mostrarle la carta de
desplazamiento forzado y mi carnet estudiantil le dije que a mi me
habían dicho que uno tenia excepciones en esos casos y que a mi no me
interesaba empuñarle un arma ni al ejercito ni a la guerrilla ni
paramilitares que yo era capaz de matar a otro ser humano solo por
tener pensamientos diferentes o los míos.
Es importante resaltar el apoyo brindado por un colectivo de jóvenes
Quinto mandamiento que estuvieron visitándome dándome asesoría y
acompañamiento y de la red juvenil de Medellín que estuvieron muy
pendientes de mi vía telefónica asesorándome y motivándome
emocionalmente que considero que fue fundamental; por que allá lo
llenan de miedo a uno y uno no sabe que hacer.
GABRIEL ADRIAN OROZCO SUAREZ
CC 13. 570. 113