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La noviolencia en Corea del Sur: Desafíos y éxitos del trabajo con la noviolencia

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Nonviolent action in South KoreaNonviolent action in South Korea Jungmin Choi

No hace mucho, los movimientos sociales coreanos empezaron a usar el concepto de “fomar de lucha noviolenta”. Todavía muchos activistas sociales ven la noviolencia como algo negativo, como una forma de lucha débil, pasiva y no resistente, en parte a causa de nuestra propia historia.

Durante más de treinta años después de la ocupación colonial japonesa y después de la guerra de Corea, gobernó Corea del Sur un régimen militar autoritario. El régimen respondía a las aspiraciones crecientes de libertad y democracia con terror armado, así que algunas personas se armaron, hablando de “resistencia violente”. Hoy en día, el estado todavía usa la violencia, especialmente contra los activistas, pero cada vez más activistas están empezando a aceptar que hay una forma de lucha noviolenta.

Ha habido alguna forma de resistencia noviolenta desde los 80, como los estudiantes que objetaban a ser enviados a la frontera del norte, soldados que denunciaban la violencia que experimentaron durante el servicio militar, y los civiles que protestaban por ser interrogados por patrullas de policía. Sin embargo el concepto de noviolencia estaba limitado a medios de resistencia.

Ahora se dice que los objetores de conciencia al servicio militar obligatorio son los primeros verdaderos pacifistas en Corea del Sur, los cuales vieron la noviolencia como una filosofía de vida. Habían abogado por el derecho a desobedecer órdenes irracionales del estado (cuando el nacionalismo y el militarismo eran dominantes) y habían apelado a la bondad básica de la gente, pidiéndoles que cuestionaran radicalmente el ejército, las armas y la guerra.

La gente se conmovió profundamente cuando vio que los objetores de conciencia estaban dispuestos a ir a prisión durante dieciocho meses antes que tomar las armas. Han llegado a saber el significado del acto de objeción de conciencia, observando las continuas guerras causadas por Estados Unidos e Israel.

El grupo de trabajo para la objeción de conciencia en Corea del Sur se centra ahora en proporcionar la asistencia necesaria como, por ejemplo, asesoramiento legal y asistencia psicológica a los que se preparan para objetar y está también difundiendo información sobre la objeción de conciencia a través de una serie de actividades, tales como conferencias de prensa, foros, campañas y acciones directas. El número de objetores de conciencia en Corea del Sur, es todavía pequeño, y las demandas de los que se declaran objetores de conciencia nos dicen que necesitan apoyo.

El movimiento de objeción de conciencia no tiene una postura clara respecto a la acción noviolenta. Por ejemplo, en 2003, cuando Kang Chul-min hizo pública su objeción de conciencia, mientras estaba cumpliendo el servicio militar, hubo opiniones encontradas sobre si hacer una sentada en solidaridad con él. Surgieron discusiones similares cuando lagunos universitarios hicieron declaraciones de objeción de conciencia antes de que fueran llamados al servicio militar. Muchos no ven la objeción de conciencia como una las formas de acción directa noviolenta que debería de conectar con otras formas de acción directa.

Otros grupos que asumen el pacifismo noviolento como una filosofía de principios jugaron un papel importante en la lucha contra la base militar de Estados Unidos en Pyeongtaek. Usaron diferentes tácticas, incluyendo formas imaginativas de acción directa noviolenta que chocaban por contraste con los métodos de lucha previos. Algunos de los participantes en la campaña decidieron fundar “un pueblo de paz”, ocupando edificios que habían sido abandonados para hacer sitio a la base y transformándolos en una biblioteca, un café y una casa de invitados, y exponiendo obras de arte donadas por artistas. Cuando los bulldozers, apoyados por la policía antidisturbios y las fuerzas de seguridad privadas (“matones a sueldo”) llegaron para demoler los edificios que quedaban en el pueblo, la gente y los que les apoyaban en un principio tuvieron éxito en detener la demolición, subiéndose a los tejados, atándose a los edificios, y sentándose en frente de los bulldozers. Sin embargo a medida que las fuerzas del gobierno aumetaban –de una fuerza de 4,000 en marzo del 2006 a 22,000 en septiembre– cientos de personas del pueblo y partidarios de la causa fueron detenidos o heridos. A pesar de esto, la gente todavía intentó trabajar los campos bajo la ocupación militar. Finalmente se rindieron en febrero del 2007. La última vigilia a la luz de las velas como protesta se celebró en marzo de 2007. Al mes siguiente la gente del pueblo y sus amigos regresaron para enterrar una “cápsula del tiempo” marcada con una bandera que decía “volved”.

South Korean experience on how to use web resources for nonviolent campaigns

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