Emitiendo el mensaje de protesta – creando una acción efectiva

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Jørgen Johansen y Brian Martin

¿Qué es lo que hace que una acción de protesta sea efectiva? Los organizadores tienen muchas posibles elecciones: qué, cuándo, dónde, cómo, y quién. Puede orientaros el fijaros en cómo el público normalmente responde a los mensajes. Lideres del gobierno vienen a la ciudad. ¡Organicemos una protesta! Haremos una concentración masiva y una marcha. Los que quieran pueden bloquear la avenida. Haremos que nuestra preocupación sobre la desigualdad, la explotación, y la agresión sea ampliamente conocida.

Pero espera un poco. ¿Será efectiva esta clase de protesta? ¿Hará cambiar la opinión de la gente, movilizará apoyo, y ayudará a construir una sociedad mejor? O, en cambio, ¿hará que aumenten los prejuicios, alejará a posibles partidarios, y desviará la energía de otras iniciativas más efectivas? Y de todos modos ¿qué significa “ser efectivo”?

Estas preguntas no tienen respuestas fáciles. Las acciones tienen impactos muy diferentes. Muchas son difíciles de medir y algunas son totalmente ignoradas. Valorar los pros y contras es difícil: es un tema a la vez racional y emocional.

Contexto

Demonstration in Quito, EcuadorDemonstration in Quito, Ecuador
Las acciones tienen que ser diseñadas con el contexto en mente. Lo que es apropiado en una situación puede ser completamente contraproducente en otra. Las leyes, los medios de comunicación, la policía, la cultura, la religión, la sociedad civil, y muchos otros factores son muy distintos en Burkina Faso, Alemania, Nepal, Indonesia, y China.

En la India, en 1930, Gandhi escogió realizar una campaña con la sal, un símbolo muy potente para la gente de la India, a causa de las leyes británicas sobre la sal. ¿Qué símbolo que sea poderosos pueden usar los manifestantes en Swazilandia o Suecia hoy? Las acciones se tienen que diseñar desde un conocimiento profundo del contexto local. Como regla general, las experiencias de éxito nunca tienen que copiarse, pero pueden servir como inspiración y como experiencias útiles de las que aprender.

Las huelgas de hambre indefinidas son miradas de muy distinta manera en una cultura cristiana que en una sociedad hindú. Para ateos y cristianos sacrificar tu vida significa mucho, mientras que un hindú sabe que le esperan miles de vidas… ¡una diferencia importante! En un país donde un activista se arriesga a ser torturado, encarcelado por largo tiempo, o condenado a muerte, la desobediencia civil toma un matiz muy distinto que donde lo que puede ocurrir es que te pongan una multa o que pases unas semanas en una cárcel decente. Es prudente por parte de los activistas actuar de diferente manera en países con una censura muy estricta y medios de comunicación controlados por el estado, que en países donde las manifestaciones normalmente son cubiertas por la prensa libre y por la oposición.

Alternativas

Existen dos tipos de acciones fundamentalmente: (1) oponerse y (2) promover. La primera centra su atenciñón en lo que los organizadores rechazán y la segunda en la alternativa que los organizadores sugieren. Dentro de cada una de estas opciones hay muchas otras. En la mayoría de los casos, cuando se puede implementar una alternativa es más fácil crear una imagen positiva. Decir “no” es común y fácil, pero normalmente se ve como inútil o como que obstruye el proceso. Ofrecer alternativas es más exigente pero normalmente se recompensa con una valoración constructiva.

Dentro de cada una de estas categorías generales hay una nueva elección: intervención directa o indirecta. La acción directa significa que los mismos activistas hacen algo para solucionar el problema/conflicto. Puede ser cerrar una calle de la ciudad para convertirla en peatonal. O puede ser ocupar una casa y convertirla en un centro cultural.

Cuando los activistas de Genetix Snowball destruyen plantas genéticamente modificadas de los campos de Gran Bretaña, están pidiendo no sólo que estos campos sean declarados ilegales sino que están arrancando ellos mismo las mismas plantas. Esta clase de intervenciones son frecuentemente ilegales y arriesgadas. El caso es que los mismos activistas realizan el cambio directamente: están realizando una acción directa. Las acciones indirectas implican involucrar a otros, pueden ser políticos o empresarios, para dar respuesta a una necesidad o para enfrentarse a una situación de injusticia. Tened en cuenta que en una dictadura, hacer peticiones puede ser una forma de acción directa, porque es un ejercicio de libertad de expresión.

Tanto para la acción directa como para la indirecta se necesita desarrollar más variedad de acciones. La creatividad, la fantasía, y la experimentación son fundamentales. Así como los fabricantes de armas desarrollan modelos más sofisticados todos los años, los activistas necesitan desarrollar nuevas formas de acción. Los buenos modelos deben ser probados, documentados, y adaptados, para que se puedan usar en otros momentos y en otros lugares y circunstancias.

Público

En la mayoría de los temas tenemos tres grandes grupos: los activistas, la oposición, y las terceras partes. Cuando un grupo quiere desafiar a un gobierno represivo, los activistas son los que se involucran en las protestas. La oposición la forma el gobierno con sus agencias, como la policía y el ejército. El tercer grupo lo forman los que no se involucran directamente en la lucha: el público en general y la mayoría de la gente de otros países. La gente puede pasar de estar entre los terceros a ser un activista, y viceversa, como consecuencia de las intervenciones. Un objetivo es involucrar a más gente. La mayoría de las veces los medios de comunicación transmiten información/propaganda y mensajes del evento a una vasta audiencia. (Para un análisis de la postura de la gente, ver el ejercicio "Espectro de alianzas", p. X; para más información sobre los medios de comunicación, ver "El papel de los medios de comunicación", p. X.)

Alineación entre métodos/medio y audiencia

Al igual que es de gran ayuda saber quiénes son los componentes de la audiencia, también lo es fijarse en la interacción entre los métodos de los activistas y el público. El gurú de los medios de comunicación Marshall McLuhan dijo “El medio es el mensaje”. Por ejemplo, la televisión alienta un cierto modo de ver el mundo, independientemente de las imágenes en pantalla. Dialogar personalmente favorece una perspectiva diferente.

En el mundo del activismo, también, el medio –es decir el método usado para la intervención– es el mensaje. Según una perspectiva de la psicología llamada teoría de la “inferencia correspondiente”, el público hace suposiciones sobre las motivaciones de alguien según las consecuencias de sus acciones. Cuando los activistas usan la amenaza o la violencia, por ejemplo, con bombas, asesinatos, o secuestros, muchos observadores creen que el objetivo de los activistas es destruir la sociedad. El método, es decir, la destrucción, se asume que refleja el objetivo. Por ejemplo, después del 11/9, mucha gente en los Estados Unidos creyó que el objetivo de Al Qaeda era destruir la sociedad de los Estados Unidos. Era un mensaje erróneo. Muy pocos ciudadanos de los Estados Unidos sabían que los objetivos clave de Osama Bin Laden tenían que ver con la política del gobierno estadounidense en el mundo musulmán.

Lo mismo vale para situaciones de menor relieve. Si un trabajador en un piquete escupe a un encargado, el mensaje que se da es de desprecio y de falta de respeto, lo cual puede distraer al público del auténtico mensaje: que el sueldo es insuficiente o que las condiciones laborables no son seguras.

Las intervenciones tienen más fuerza cuando el método usado –el medio– está de acuerdo con el mensaje. En el movimiento norteamericano de los derechos civiles, negros bien vestidos entraron en restaurantes reservados para blancos y se sentaron con gran educación y tranquilamente en las barras de comidas, sin responder al abuso y provocaciones de la policía. Su presencia, y respetuoso comportamiento, mandó un convincente mensaje que estaba en línea con su objetivo a corto plazo (igualdad de oportunidades en el restaurante), así como con su objetivo a largo plazo de igualdad racial. Por otro lado, el abuso de los clientes blancos y la intervención agresiva de la policía, dirigida sólo a los negros en el restaurante, mandó el mensaje de que la segregación es un sistema de racismo, exclusión, y agresión. Estos convincentes mensajes ayudaron a desacreditar la segregación entre el público en el resto de Estados Unidos y del mundo.

Haciendo frente al ataque

Los manifestantes muchas veces son atacados: pueden ser calumniados, acosados, apaleados, arrestados, encarcelados, incluso asesinados. Sus comunicaciones pueden ser interceptadas, sus oficinas invadidas, y sus equipos confiscados o destruidos. Estas agresiones son dolorosas y caras, dañan la moral y pueden desalentar la participación. Pero con una buena preparación, buenas tácticas y buena suerte, se puede hacer que los ataques repercutan contra los propios agresores.
No es fácil y no ocurre con frecuencia, pero puede causar un gran impacto.

Los autores de los ataques y sus partidarios usan regularmente cinco métodos para inhibir el escándalo que producen sus ataques:

  • disimular el ataque
  • devaluar el objetivo
  • reinterpretar lo sucedido (incluyendo mentir, minimizar los efectos, y culpar a los otros)
  • usar canales oficiales para dar la impresión de justicia
  • intimidar y sobornar a los destinatarios y a sus grupos de apoyo.

Por ejemplo, después de que la policía ha agredido a los manifestantes, esta y sus partidarios pueden usar cada uno de estos cinco métodos:

  • La policía, cuando agrede a los manifestantes, normalmente intenta hacerlo fuera de la vista de testigos y de cámaras.
  • La policía, los políticos, y comentaristas acusan a los manifestantes de ser cínicos, malhablados, jóvenes agresivos, de comprar a la gente (manifestantes profesionales), matones, escoria, criminales o terroristas.
  • Ellos reivindican que la policía cumplía con su obligación, que los manifestantes eran violentos y alteraban la paz, y sobre todo que fue la policía la que fue atacada.
  • Cuando los manifestantes presentan denuncias o van al juzgado, rara vez hay consecuencias serias para los policías agresores. Mientras tanto, el proceso se hace tan largo que mucha gente pierde interés mientras los activistas quedan atrapados en tecnicismos y distraídos del activismo.
  • En muchos casos los manifestantes no se expresan por miedo a las represalias de la policía; en un juicio pueden aceptar una compensación para liquidar el tema, frecuentemente con una cláusula de silencio incluida.

Cada uno de los cinco métodos puede ser cuestionado. (Para más información sobre cómo tratar las consecuencias psicológicas, ver “Afrontar el estrés y la tensión de tomar postura”, p. X.)

Conclusión

Para decidir qué, cuándo, y cómo protestar, ayuda pensar en la audiencia y en los mensajes.

Contexto
Las intervenciones tienen que ser diseñadas con el contexto en mente. Lo que es apropiado en una situación puede ser completamente contraproducente en otra.

Alternativas

Hay dos clases principales de acciones: (1) oposición y (2) promoción. La primera se enfoca se centra en la discrepancia con una acción, normas, etc. y la otra en una alternativa.

Públicos

¿Cómo se relacionan el público y los métodos de los activistas? Adversarios, terceros, y los propios activistas son un público importante.

Alineación
¿Cómo se alinean los métodos de los activistas con sus objetivos? Si hay una buena conjunción, hay más posibilidades de que se reciba bien el mensaje comunicado.

Agresiones
¿Cómo se percibirá una agresión? Es vital estar preparados para hacer frente a los métodos de ocultar, devaluar, reinterpretar, canales oficiales, intimidación, y soborno.

Epílogo: documentación, evaluación y divulgación

Para que las intervenciones vayan siendo más efectivas, los activistas necesitan aprender de las experiencias del pasado. Necesitan documentar y evaluar lo que están haciendo y hacer que esta información esté disponible para otros. (Ver "Evaluación de la acción", p. X.) Así como los estudiantes de escuelas de guerra aprenden sobre las batallas históricas a través de conferencias y libros de texto, los activistas deben construir un sistema similar para que las generaciones futuras puedan aprender de la historia de los movimientos sociales. Esto supone hacer serias y críticas evaluaciones de lo planificado, de las intervenciones, y de los resultados. Es tan importante estudiar los errores como celebrar los éxitos. Estas evaluaciones deben ser accesible a otros activistas, teniendo en cuenta los diferentes idiomas y contextos. Es una ardua tarea. ¡Hay muchas acciones de las que aprender!

Esta es una versión más corta de un artículo publicado en Gandhi Marg, Vol. 29, No. 4, Enero-Marzo 2008, pp. 503-519. Puedes acceder al artículo completo en: http://www.uow.edu.au/arts/sts/bmartin/pubs/08gm.html